sábado, julio 18, 2009

Por alguna extraña razón que desconozco, desde hace unos días este blog no me deja pegar información en él desde otros sitioa, sin embargo quiero instanlxs a firmar una PETICIÓN DE INDULTO URGENTE para unxs amigxs de Barcelona, abajo pongo el link donde puede leerse toda la información. Por favor firmen!!!

http://www.pornoterrorismo.com

Recuerden que el voto no es la unica forma de ejercer nuestra ciudadanía.






Quién es el amor de tu vida?
La filosofía. Secretamente pienso que la realidad sólo existe para poder especular sobre ella.
Slavoj Zizek

viernes, julio 17, 2009

Cómo describir esta lluvia que cae como la risa. Cerrar los ojos y recibir la estampida de gotas sobre el rostro, sobre los brazos, los pechos, el abdomen. El eco de los pasos conjugandose con los truenos.
Somo un mercado al alza.

¿Es este el tipo de legitimidad que queremos?

Nein, danke.

lunes, julio 13, 2009

No me digas que llueve.

domingo, julio 12, 2009








Sayak Valencia









Nikola Richter












Washington Cucurto





MEHR ALS BUCHER
Finissge
11.07.09
Lesung von
Sayak Valencia, Nikola Richter, Washington Cucurto
Reichenberger Str. 114, Berlín, X-berg.
REVISTA GRUMO (Argentina/Brasil)

Núm. 7.0. ESTADOS DEL PRESENTE.


Dossier sobre Poesía Latino Europea:

Rery Maldonado (Bolivia/Berlín)
Sayak Valencia (México/Madrid)
Diego Iturriza (Argentina/Berlín)
Eduardo Fariña (Chile/Zaragoza)
Laura Giordani (Argentina/Madrid)
Martín Bakero Carrasco (Chile/París)
Diego Palmath (Perú/Zaragoza)
Hablar de la luz es algo muy dificil. Hablar de la infancia también. Ambas cosas me circunscriben en espacios liminales y a veces inconjugables (incon-juzgables). No puedo decir a ciencia cierta nada sobre ellas sin saber que al hacerlo me tomo licencia poética. Algo así como reconstruir los verbos desde una lengua madrastra o incluso desconocida. Pero hay una necesidad, que me empuja a hablar de la luz, de la infacia que es el sol sobre la cara, una necesidad liminal que me mantiene escribiendo imagenes de la recontrucción de un argumento de no ficción que se ficcionalizas y se vuelve irreconocible. Soy una mujer escribiendo sobre una niña que no ha sido, y las yemas de los dedos se me tiñen de amarillo mientras imagino al personaje hablando sobre pulpos que viven en escafandras, mientras continuo un diálogo con otrx niñx que me dice que llevar un vestido es una cosa muy dificil.

lunes, julio 06, 2009

Silvio Rodríguez. Ójala.
Mis manos se posan en las teclas. Escribo. Borro. Escribo. Otra vez la borradura. Tengo esta sensación extraña, esta necesidad de decir pero algo inmensamente absurdo se sitúa en el centro de mis posibles pensamientos. Hablar de lo desestructurado, del Pensamientro Otro, del border thinking, de la redistribución geopoliticas de la legitimidad y el conocimiento se vuelven trizas dentro de mi cabeza, la situación actual de la politica y la práctica en Latinoamerica me resulta tan evidentemente perversas, masculinisatas y violentas que se vuelve absurdo hablr al respecto sin caer en repeticiones.

I´m so fucking tired about it.
Tengo la certeza del humo entrando en el esofago, el recuerdo de las manos dentro. Las manos dentro de. Exitirá una forma mejor de decir las cosas pero solo pienso en el palpitar de las venas que parece lluvia en tu boca.

domingo, julio 05, 2009

Víctor Jara. Te recuerdo Amanda.
Querer más. Demás. Querer. QUEERER.
Vivimos en lo intraducible.

jueves, julio 02, 2009

FELIZ ORGULLO,

¡QUÉ MARIQUITA NI QUÉ NIÑO MUERTO!

A mi amigo Juan de Ayamonte y todos los que fueron, son y serán niños mariquitas en los colegios de Huelva"Si volviera a nacer, volvería a ser maricón". O lesbiana. En esto coincidimos todos, al menos todos los que seguimos vivos heroicamente en una sociedad heterosexista y homofóbica porque hemos conseguido salir indemnes con mejor o peor suerte de sus criminales políticas de propagación del VIH, de acoso y persecución institucional y social desde pequeños hasta mayores. Esto es el orgullo gay, no otra cosa. Orgullo de seguir vivos y haber sorteado todo un dispositivo de disuasión encaminado a reprimir, desviar, invertir, obstaculizar, penalizar, martirizar física y psicológicamente nuestra preferencia sexual.

Sin embargo, pese a todo el orgullo gay que podamos acumular a lo largo de la vida y habernos construido un nicho social, familiar, laboral en el que sentirnos a gusto y absolutamente felices, creo que casi nadie sería capaz de decir esta otra frase, similar a la anterior, sin sentir un escalofrío por la espalda y ver cómo se le pasan cinematográficamente, en unos segundos, escenas de horror amontonadas en el desván de la memoria: "Si volviera a nacer, me gustaría volver a ser el niño mariquita de mi colegio". Es nuestra piedra de toque: no querer volver a vivir la infancia, un contexto donde nuestra autoestima era imposible. Toda nuestra infancia a la mierda, nada se salva. No quiero haber sido niño. Las maricas no miramos atrás. Vivimos y recordamos desde que empezamos a ser felices y de ahí en adelante. El presente y el futuro son nuestros. En el pasado sucumbimos. Quizás no todos, ni del mismo modo. Esto no es victimismo. Es historia. La historia de la España mariquita que siempre ha perdido en los dos frentes y cuyos muertos ni siquiera se desentierran ni son honrados.

Yo soy un niño muerto. No porque me solidarice hipócritamente con ninguna víctima del bullying, sino porque si alguna vez fui un niño, murió rápido: yo lo asesiné y lo enterré vivo buscando salvarme en mi vida de adolescente. Al que también enterré vivo, dándole con la pala en la cabeza hasta que dejó de moverse. Luego ya nunca he vuelto a sepultarme y tampoco creo en los fantasmas. Ahora sé defenderme.

"Si todos los niños y niñas deben estar protegidos contra los malos tratos (art. 6 [de los Derechos del niño]), eso significa que no se puede ejercer sobre ellos y ellas violencia física, psicológica o simbólica con el único objetivo de promocionar una identificación heterosexual o de castigar actitudes, gustos, opiniones, aficiones, etc., que se quieran interpretar como señales de disconformidad con un modelo de rol de género o con una posible preferencia sexual" (Llamas, R. y Vidarte, F. J.: Homografías. "Nenaza. La invención del niño mariquita", Madrid, Espasa-Calpe, 1999, p. 111). Hace ya muchos años que escribimos esto Ricardo Llamas y yo. Y que hablamos del suicidio y del acoso escolar por estos motivos nunca atendidos y siempre silenciados. Como sucede hoy.


Estamos asistiendo a una invasión mediática de algo que hemos sabido y experimentado siempre. Ahora parece que tiene nombre. Un nombre ininteligible e inescribible en castellano: bullying. Como si lo hubiéramos importado de culturas anglosajonas más avanzadas que la nuestra. De nuevo asistimos en nuestro país a un alejamiento culpable de toda responsabilidad respecto del "proyecto de exterminio de los (niños) mariquitas" como si fuera cosa de estos tiempos revueltos de crisis de autoridad y familia nuclear desmembrada por la Play. Ya es hora de que revisemos el sistema patriarcal heterosexista en que vivimos que provoca mortalidad infantil en las aulas, acoso, montañas de sufrimiento, mujeres maltratadas y asesinadas y más cosas terribles. Lo mismo que en Euskadi, parece que la culpa la tienen cuatro locos violentos irracionales, niños malos. La cosa es no mirarnos nunca el ombligo ni reconstruir la historia de un país de machitos violentos, heterosexistas, patrioteros, patriarcales, misóginos, creyentes, homofóbicos, deportistas y celosos asesinos de todo cuanto amenace su cada vez más precario sistema de opresión. Javier Sáez, amigo y teórico queer, me comentaba que en dos estudios franceses recientes sobre factores de discriminación en las aulas, a uno se le olvidó incluir la "homosexualidad" y el otro le preguntó a los niños directamente si eran homosexuales. Todos callaron, naturalmente. ¿Quién va a decir en su clase que es mariquita? El resultado del estudio fue que no existía discriminación por orientación sexual en las escuelas.

Menos científicamente, yo he hecho una pequeña encuesta entre amigos que cualquiera puede hacer rápidamente y, no por azar, a todos nos venía a la memoria alguna escena de acoso, de humillación. O incipientes estrategias de supervivencia y disimulo: "Yo no tenía pluma, pero era gordito, tenía gafas, era el empollón, un niño muy raro, muy complicado, introvertido, no me relacionaba, vivía en mi mundo, iba a mi bola, tenía uno o dos amigos tan solo y me dejaban en paz". No se trata de tener a todo el profesorado buscando y detectando persecutoriamente a los niños mariquitas para hipervisibilizarlos, patologizarlos, señalarlos y así poder "protegerlos". Ya me veo las quejas de los padres viendo su orgullo familiar por los suelos: "Mi niño ha sido objeto de acoso pero ¡no es mariquita!".

El problema no es que la agresión, el acoso convierta socialmente a la víctima en mariquita, la raíz del problema es que el bullying rubrica la heterosexualidad de los agresores en una edad temprana donde buscan afirmar su virilidad e identidad sexual como pueden, como ven, como siempre se ha enseñado en España (un país que apremia a ser hetero cuanto antes): a golpes con los maricas y las mujeres. Y demás antiespañoles.

PACO VIDARTE