viernes, octubre 18, 2019

Jetleg

Me levanto muy temprano. Los días que siguen a cruzar el Atlántico son siempre una forma de extravío. Un cuerpo que llega y un espíritu que está aún viajando e impregnadose de nubes, o quizá al revés. Lo cierto es que despierto temprano y tengo el cuerpo contradictorio con sueño y con hambre y con energía y al mismo tiempo lo inverso. veo imágenes de insurrecciones, represión y violencia en todas partes. veo la imagen de una madre ahogada abrazando a su hije, el abrazo de la madre que te protege aunque esta vez no ha podido detener el naufragio, Lampedusa. AÚN ASÍ, EL ABRAZO, MORIR ABRAZADA, ABRAZADA DE TU MADRE.

Esa imagen me rompe, no puedo parar las lágrimas mientras escribo estás letras.

lunes, octubre 07, 2019

la emoción de pensar

Cierro el libro "El algoritmo del amor. Un viaje por las entrañas de Tinder." que es una crónica que pendula entre el diario-capítulo de serie de una treinteañera heterosexual que se debate entre el deseo de ser deseada y el mundo del feminismo. Un libro ligero e interesante, sobre todo por la bibliografía y las referencias que me servirán para mi investigación actual. Estoy contenta, leo el libro entre dos trayectos de avión. Leo el libro en el aire, al principio me resisto a escribirle notas (como hago con todos los libros que pasan por mis manos) al principio solo le clavo las uñas en algunas partes para subrayarlo de manera invisible, o le doblo alunas esquinas. en los últimos capítulos ya el libro tiene más marginalia que texto.

Leo el libro y siento ese placer eléctrico que me produce pensar. Me engancha la lectura, me gusta leer como acto de inmersión y de juego, me gusta leer y escribir, creo que esa e mi adicción más persistente, desde pequeña, leer y escribir me explota la cabeza y me da mucho placer. Río como se ríe cuando estás bajo la lluvia en un día de verano.

Observo, bajo el libro y observo el mundo, la gente en el avión. La gente en los cafés, la gente en Barcelona, la gente en Granada. Hay algo muy eléctrico en guardar silencio y estar leyendo, tener un hervidero en la sinápsis.

Hoy es lunes y termino las ultimas páginas, empiezo otro libro, e de Marta Sanz "Monstruas y centauras" . Desayuno sola en un bar de "toda la vida" y me siento feliz y me siento alegre y me siento como que mi cabeza se expande y todo lo que he pensado durante los últimos años sobre psicopolítica va a avanzando, siento que voy por el camino que quiero trazar.

De nuevo me siento auto-validada. Sonrío porque no regrese a este estado sola, me siento así después de haberme encontrado en Barcelona con muchos de mis queridísimxs y admiradísimxs amigxs, que están por todo el mundo pero que encontré el sábado en Barna y mi alegría política y de manada ha regresado. Sé que vamos por el camino necesario. Somos muchxs y estamos haciendo un cambio política afectivo.

Estoy exultante y feliz.




lunes, septiembre 30, 2019

APRENDER A HABLAR/ESCUCHAR A/CON LOS ANIMALES

Te dije que en mi cabeza de 3 años todo creció rápido como un lenguaje-pan regado con levadura. Aprendí a hablar, a leer a pensar, todo demasiado rápido. Mi amiga María dice que estoy "5 minutos adelantada a la época" me hace gracia, me siento halagada y al mismo tiempo extraña. Qué es ir adelante de la época. Presiento que sé pero no sé, solo siento la velocidad y entonces entiendo que el senti-pensar de mis venas lleva otra velocidad, una que me empuja hacia afuera, que me dice que el cuerpo aún es un espacio pequeño. Todavía soy un animal con muchos animales y risas dentro.

Pienso en la voz de los animales, en lo misterioso de la voz y el lenguaje de los animales y los siento tanto que no puedo hablar en sus inomatopeyas, pero de alguna manera me entiende n y los entiendo. Pienso en eso y alguien de una red de amigos que aman el lenguaje mando un link sobre zooglosia:

https://sententiaeantiquae.com/2019/09/21/zooglossia-animal-sounds-in-latin-and-greek/

Entro a leer y me emociono. Más ahora que tengo un hueco en el pecho por un duelo de un/mi perro. Ahora que ya no está sigo hablando con él y el responde en voz alta con sonidos de oráculo anciano y risueño. Lo imagino sobre una nube, con un turbante morado y un libro de las mutaciones dándome consejos al oido para que no me equivoque o para que lo haga y pueda salir con risa del error.

Lo extraño, extraño su latido y su cuerpo de peluche viviente, la dulzura de su paciencia y su alegría saltona.

Estoy en Granada y tengo que irme a imprtir una conferencia inaugural mientras me imagino que mi perro-chivo me toma de la mano y salimos a jugar con palabras y ladridos.

miércoles, septiembre 25, 2019

Escribir desde el jetleg

Estoy en Barcelona. Mi cabeza hierve de ideas y pendientes. Mi cuerpo se apacigua. Tiene sueño, tiene procesos que está alrevesados. Tiene hambre por la madrugada y no es capaz de comer a la hora que el reloj indica en este tiempo del futuro. Estuve en Madrid y sentí que llegue de nuevo a ítaca, quizá por eso no sentí el cansancio de los ojos que no pueden cerrarse sino es a base de melatonina. Estuve en Madrid y caminé y reí una vez más por su calles. La encontré muy distinta. Muy flamante y muy precaria. Muy gentrificada y muy amable rara, rara siempre rara.

La cuestión es que estoy en Barcelona y el jetleg me caído encima, me duermo a mediodía e intento caminar por sus calles pero siento que deambulo entresueños. De cualquier forma, estoy en Barcelona y estoy llegando a este lado del hemisferio.

martes, septiembre 10, 2019

Dos tiempos

Hay dos tiempos, uno donde la prisa me da hambre y las cosas cotidianas me distraen de mi verdadero sentimiento. Ese tiempo donde hablo y arreglo la casa, in-arreglable, ese tiempo donde no quiero parar ni guardar silencio.

Este es el segundo tiempo, ese donde siento con todo el cuerpo como mis huesos estallan de dolor porque te mueres. Ese donde a pesar de esta moviéndome me siento congelada por dentro. Ese tiempo es este tiempo, el tiempo de mi duelo.


Te voy a extrañar tanto, tantísimo, infinito, querido peludo, querido Gizmo.

lunes, agosto 12, 2019

En el idioma extranjero las palabras no tienen infancia -Emine Segvi Ozdamar, La lengua de mi madre

Amarillo lee esta cita de Emine Segvi Ozdamar y siente algo, como un temblor que acontece cuando encontramos respuesta a preguntas que sólo se formulan cuando unx duerme o que sólo se vislumbran detrás de los ojos.

Quizá sea este el motivo por el cual escribe, sigue escribiendo esta ficción después de 10 años: un movimiento inverso: extranjerizar los usos del tiempo e inventarse una lengua de infancia sin madre.

jueves, agosto 08, 2019

La emoción de escribir

Escribir todo el tiempo, de cualquier cosa. Abandonar el silencio. Los ejercicios de escritura como los ejercicios corporales: mi cuerpo recordando como moverse y como duele después. Seguir. Seguir. Escribir.