domingo, mayo 25, 2003

III

La política siempre ha tenido un carácter de dominación, aunque se le disfraza de democracia. Pero ¿Dónde esta la democracia en un mundo en que la mayoría que la conformarían, son mujeres que no pueden opinar o ejercerla porque están dominadas por el sistema, por la familia, por la política y en general por todo el entorno que es comandado por el espectro machista? Desde allí, la democracia es una falacia. Y ¿Cómo creer en los discursos y “soluciones” que se basan en la “igualdad”, cuando hasta el lenguaje esta sexualizado? Y ¿Cómo sacar a relucir conclusiones “aceptables” de los hechos cuando cualquier discurso que tienda a mostrar la dominación masculina sobre lo femenino es entendido como “feminismo histérico” o desacreditado con juicios de género?