viernes, junio 20, 2003


Las ninfas enloquecieron, decidieron enredarse con las brujas. El viento agitado, punzante, certero les jalaba el cabello. La Ninfa no puede besar a Medusa por el viento, decide imponerse y de un movimiento rápido le despeja el rostro de serpientes, se besan, se lamen, se muerden y ríen estruendosamente. Carcajadas que explotan boca a boca.

La lucha sigue, se alzan, ruedan, una encima de la otra. No hay clemencia.