viernes, junio 20, 2003


Me sangran las manos, nunca me han gustado las flores ( no me gusta que me regalen cadáveres) Pero sí, me encanta que maten por mi y que los cadáveres después de muertos aun puedan herirme las manos. Me das las rosas y yo solo veo las espinas, las aprieto fuerte. Un dolor punzante y preciso, como una mordida, me clava las manos. Gracias.

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