lunes, junio 23, 2003


Yo la amaba y queria fundirme en su carne, queria destrozarla;
destruirla entera, perderme en su ira, en su fuerza.
La amaba por imposible, por insoportable.

Queria, quebrala, borrarla, me enfermaba y al mismo tiempo no dejaba de desearla.
Luego llego la indolencia, el levantar el auricular y marcar los numeros con un cosquilleo que luego se hixo costumbre.

La monotonia me ahogo, busque una excusa rapida, limpia, sin rebuscamientos, tajante para colgar el telefono
(para colgarla del telefono, con el telefono), nada funciono, segui marcando los numeros uno a uno, ceremonialmente...

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