sábado, julio 12, 2003

Otra vez las lagrimas aparecen, copiosas, torrenciales, magnificas; me estallan en los ojos. Subsecuentes gotean una a una y luego en torrentes y despues otra vez una a una. Y esta impotencia, este dolor que se me agolpa en el pecho, en la garaganta, en el centro del cuerpo. Esta impotencia que me impide arrancarte los ojos. La sonrisa sardonica y mi reflejo en esos cuencos arrogantes, como espejos que me multiplican (fragmentada) ad infinitum.

Mientras aprieto los puños y el se acerca, la idea cruza mi mente. No puedo evitarlo, un eco sordo corta el aire. Disparo.