sábado, agosto 09, 2003

Este ambiente de música louge y martinis sobre manos blanquísimas, bien cuidadas con manicuire de 1500 dólares me resulta tragicómico. Lo miro todo desde un sillón al fondo. Son las 2:00 de la mañana y las cosas parecen estar poniéndose divertidas, al menos para mi. Observar a dos hombres cogiendo nunca me ha excitado, pero observar a diez formales, intachables y de conducta irreprochable, hacerse pedazos la ropa, hace que se me esboce una pálida sonrisa, pero no estoy segura si son ellos el motivo, o es el hastío, a mi el dolor de cabeza y el hastío siempre me hacen sonreír. Prendo un cigarro, continuo observando.

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