domingo, agosto 03, 2003

Perdida entre el polvo, me hago uno con el vaivén del camino, bajo- subo- caigo. Sintagmas, gramemas y morfemas que flotan y mi sinapsis todavía no entiende. Un nuevo hueco en medio del suelo, caigo, no puedo remediar esta carretera, el polvo nubla mis ojos. Hay una idea en proceso pero me evade, se fuga; tratando de asirla solo logro encontrar unos fragmentos, retazos de coherencia, que alguna vez te pensaron o que fueron provocados por ti. Recuerdo que en medio de otro purgatorio como este alguna vez escribí: Lo que me gusta de ti es que puedes partirme en dos con mirarme o con no hacerlo. Me desgarro, me desgarro, quiero verme sangrar hasta la ultima gota.

El carro avanza (cayendo), yéndose (cayendo) y entonces entre mis nistágmicas concepciones aparece lo que me era inasible hasta ese momento: Nunca volveré a amar tanto a nadie, incluso a ti.

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