jueves, septiembre 04, 2003

Al adicto a mirar peces no le gusta escucharme el corazon, porque me dice que siente que cada latido me duele. A mi encambio me encanta escuchar el suyo, en el se ocultan mundos, tambores, reberveraciones cosmicas de ese punto que el se guarda en el pecho y que solo es el eco de lo Otro.

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