viernes, diciembre 26, 2003

Imágenes que se me vienen repitiendo: Hombres con alas-tenedores de cristal. Con la espalda atravesada de golpe y luego un dolor propio que inicio donde debe estar una mis rotas alas.

Otra sonrisa y otra imagen.

Pienso en poemas que disparan. Pienso en pistolas.

Pienso en lluvia de balas
Pienso en palabras que taladran
Pienso en risas, seguidas de hecatombes cerebrales
Pienso en el mar que se retira
En la lechuza y las gaviotas,
En el cementerio que cruzo a diario
Pienso en la fragilidad de ciertos hombres, pienso en que me gustan los hombres con la espalda traspasada, al igual que los apátridas y los que no pueden dejar de caer en los manicomios, pienso en los hombres y en los tenedores y en los hilos rotos y ...

Otra imagen y otra risa y este olor que inunda todo el cuarto. Carne recién abierta, todo esto lejos del infierno. Lejos de el lenguaje y cerca de la ataraxia inalcanzable.

Pienso en dejar de pensar y me río de tanta contradicción y pienso otra vez en los hombres con alas de cristal y veo que las venas del cuerpo se le fugan a los extremos del cristal.

Pienso en que la palabra río significa dos cosas distintas (torrente y sonido gutural) y a la vez significa lo mismo. Sigo pensando en los hombre traspasados y se que lo here por mucho tiempo. Pienso en arrancarme la otra ala, no me gustan las realidades reconstruidas. tampoco me gusta tratar de arreglarme. Sigo pensando en los hombres traspasados, los hombres traspasados....

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