viernes, junio 27, 2003

La cosas a veces solo son lo que son, son lo evidente. Puedes salvarle a la vida a una criatura extrana, temible y grotesca apelando a la compasion juedeo-cristina de que por dentro puede ser hermona y nada terrible. Autoengano total, esa misma criatura se comera a tus hijos, a tu familia y tu llegaras del trabajo pensando en tu buena accion. Tu "buena accion" acecha tras la puerta, en el ultimo segundo de conciencia entiendes que a veces las cosas no tiene mas fondo que su superficie. Luego el corazon se te detiene.

"Como una buena cenicienta voy a esperar a que vengas por mi". Jajaja, ni lo suenies.

Su unico errror: No haber aprendido a decir mentiras a tiempo.

Mi error: ser perfecta para lo imperfecto.

Lo reiteiro: me gusta sangrar a tiempo.

Estoy sangrando bestialmente, como un animal herido.
Me desplazo lentamente. Mis ojos inmensos me abrazan. Quiero salir a caminar. Me gustaba perderme entre esas calles, cantar en esas calles. Mi cuarto sigue igual. No puedo, no puedo ordenar nada. Deberíamos salir a caminar, pero tu tienes algo que hacer y yo no quiero moverme. Tengo ganas de sentir la arena en los pies, pero en ese lugar, nunca hubo playa.

Algo me oprime el pecho, no me deja, y no se que es, algo me causa un nudo. Quiero limpiar todo, ordenarlo, medirlo. Quiero un entorno apolíneo, reluciente, simétrico, armónico, perfecto. Quiero dejar espacio entre mi cuerpo y el mundo, dejar de fundirme con el, respirar algo distinto a mi. Oxigeno. Yo no soy así.

Mantra

Movimientos (Henri Michaux)

QueesepoemanoacabeQueesepoemanoacabeQueesepoemanoacabeQueesepoemanoacabeQueesepoemanoacabeQueesepoemanoacabe

Queesepoemanoacabe
Queesepoemanoacabe

Queesepoemanoacabe


que
ese
poema
NO




ACABE
Es una mujer verde, lo cual no es ninguna metafora, es una mujer verde a la que desmenuzo, degusto, implacablemete.
La mujer verde tiene la carne, espesa, viscosa, densa, muerta. La como y la vomito como acto repetido. Tengo miedo de que su cuerpo de dimensiones determinadas se agote, y deje de alimentarme. De cualquier manera, uno de estos dia ya no podre comerla, porque su agusanado cuerpo se transformara en agua. Cuando eso suceda, saldre a tirarme al sol para ver que tan pronto me pudro yo, pues solo eso me quedara: hacer calculos en comparacion con ella. Mi mujer verde llego a su estado lentamente, le llevo meses, en cambio a mi, seguro los gusanos me acabarian en tres dias.

La pistola es un legado autoelegido.
Segun mi nombre, una maquina dice que lo que mas me gustaria ganar es un duelo con pistolas. Tiene razon.


jueves, junio 26, 2003

Radiografia de un arbol genealogico.

13/ABRIL/1950

Si, era tarde, escaseaba la luz. La tarde iba cayendo al unisono de los cuerpos, las balas entraban, casi podia imaginarse, a pesar de la velocidad, el proceso de desgarramiento. La balas entraban subita y a la vez lentamente, se adivinaba como perforaban la carne, como rompian los huesos, para después ver brotar el rio de sangre. Diez cuerpos traspasados e inertes yacen bajo la marea de sangre.

Dona Isabel Ruela camina a paso firme, llega al lugar, lo ve todo, con esa mirada suya de panopticon. Los ve, cinco hijos muertos, asi nomas de tajo ya no estan, ya no respiran; el alma se les fugo en cada uno de los casquillos vomitados por las 45.

Isabel no llora, observa, y con esa luz ciega, se ve como un monumento sublime, colosal, descomunal; una giganta en tierras extranas. Mira de nuevo, hace cuentas, y piensa: estamos tablas; queriendo decir que el combate habia sido parejo, el mismo numero de muertos de ambos lados . Isabel no se inclina, ordena: recojan las armas de mis hijos y llévense los cuerpos a la casa!. Esa noche hay velorio.

Esa fecha, esas palabras y esas imagenes son las que el abuelo tiene y tendra siempre en los ojos. El unico sobreviviente, no del todo ileso, una de sus piernas se estrello con el beso de una bala. Tanta memoria y, sobre todo, esa imagen es la que le nubla los paisajes, la que le avienta hacia atras, en el tiempo, hacia atras, mas atras de si mismo, mas alla del alla.

Otra vez, se fue en el tiempo, la musica sigue sonando. El abuelo toma su trago. (él) Manuel Triana sonrie, recordando el resto. No dice nada, calla y se retrotrae.

Por eso, ahora entiendo, que antes, constantemente, desde la infancia, cada vez que veia una piscina me asaltaba la pregunta: con cuantos litros de sangre se llenara este hueco?. Con toda la sangre, con la sangre perdida durante las generaciones de mi familia. Aquel trece de abril el hueco subi6 algunos cent?imetros.

Herede del abuelo el retraimiento. Otra vez me sorprendo distrida, oyendo las voces que no comprendo y que igual no se callan. Voces que me gritan el futuro y me avientan imagenes a los ojos. Cierro los ojos y cierro el oido, pero como hace uno para cerrar los ojos dentro de los ojos?, ? Para cerrarle los ojos a los ojos cerrados, para apretarlos fuerte y dejarlo todo?

Las fechas se me graban en la carne como hierros candentes, como ritos ceremoniales, pero hasta eso, tu y yo olvidamos como hacerlo. No, no recuerdo la fecha de la primera vez que te vi, recuerdo, la espera, los veinte a?os de espera, pero no la fecha, la hora, el dia exacto, eso no logro retenerlo. Un sabor a herrumbre , solo eso recuerdo, pero ese sabor fue tu partida, no tu llegada, de la partida no recuerdo tampoco la fecha. No recuerdo ni la llegada ni la despedida, solo el trayecto. Y lo recuerdo tanto, porque la memoria esta pesada, aglutinada, sucia, pegajosa, saturada. Si, lo recuerdo tanto, porque no lo he llorado demasiado. Odio las lagrimas porque para mi son como pasar jabon sobre los recuerdos, es lavarlos y con cada llanto estos se hacen ligeros, mas tenues, ilegibles e inciertos. No desaparecen porque han sido quemados, pero no duelen, son cicatrices cerradas. Aprendo y olvido simultaneamente o segun sea el caso. Puedo conjugar esos dos hechos ad infinitum.

Si aqui estoy de nuevo, después de 7 a?os, enfrente de mi esta el abuelo, quien me tiene enfrente pero no me ve aunque tiene el rostro alineado al mio, tiene el rostro vertido hacia adentro. Manuel Triana con sus enormes ojos placidos, luminosos y pacificos que discordan de su mirada que traspasa. Cuando me mira asi, pienso: Qué se hara a si mismo con esa mirada cuando se va hacia adentro?. Enfrente de mi esta mi abuelo, con las ramas de un arbol creciéndole por la frente, latiéndole y corriéndole como sangre. Ramas azules, de doble circulacion. Venas.

Yo me parezco al abuelo, fisicamente, claro. Tu mentalmente te pareces al que se presume como nuestro padre, pero por fuera eres idéntico a nuestra madre. Por eso, tu nunca podras entender el deseo, el placer culpable que me provocaba al fornicarte, tu lo hacias con mi cuerpo, hasta con mi sangre, yo lo hacia con mi madre.



Veo a todo mundo pariendo. Veo a Isabel Ruela, trayendo a un hijo al mundo sin muecas, sin quejidos, sin llantos, como si se tratara de un estornudo. Inmutable, la veo levantarse, llevarse el hijo a casa y seguir adelante.

Veo a Juana Ramirez parir a mi madre. Mi madre sale entera, con la piel triguena y el poder del tercer ojo a cuestas.

Veo a mi madre pariéndonos, primero a mi. Surjo como un resplandor, una grosera bofetada blanca partiendo esa risa roja, entre las piernas de mi madre. Luego la veo parirte a ti, llegas al mundo con cabellos renegridos (presagios de tus animos), con una sonrisa sarcastica al aire. Naces dormido, hasta dormido eres arrogante. Naces para transformarte en Fausto, para ser solo, por tu cuenta. Naci un jueves, el dia de Zeus y tu naciste un dia de un anio bisiesto. De ninos nunca nos vimos a los ojos, nos hubiéramos matado. Entonces, éramos mas valientes que ahora.

Me veo parir a mi misma, Nadie nace, de mis piernas solo corre sangre. Dejo fugarse de mi cuerpo lo que no une.




miércoles, junio 25, 2003

Pinche vieja! piensas que es facil, que yo no me duelo, que camino y no vuelvo -eso es cierto-.
Pero, !puta madre! entiende que te quise, o que te quiero, no estoy segura.

Es que fue tanto, tanto, tanto amor, tanto pinche amor, fue tanto, tanto... y lo busco y ya no esta,
¿a dónde te lo llevaste? Mujer imposible ¿cómo hiciste para matarlo, para destruirlo, para destruirme?
¿Cómo lograste que te dejara de querer? ¿cómo?

Era tanto, tanto, !carajo! tanto amor, que aun no me acostumbro a no quererte.

Nos emborrachabamos con musica, cantabamos una y otra vez: "Ay de mi llorona, llorona, llorona llevame al rio..."

Leiamos y olvidabamos los personajes, jugabamos a lastimarnos, nos mordiamos, nos besabamos;
estabamos tan cerca, tan conectadas que se me olvidaba quien era quien.

Me desesperaba no leer tu mente como un espejo, no respirar tu aire.

Los dias en blanco, los dias teñidos con manchas de tinta, los dias...los dias...los dias.

Sí fui feliz, fui feliz contigo.

Llego el olvido, llego la costrumbre, llego el desamor, o tal vez no,
lo que sucedio es que nos vimos a la cara.

Nadie deberia sobrevivir a su felicidad, uno deberia irse antes que ella.


Debi reconocerme en los ojos, que esto no iba bien.
Debi darme cuenta de que mis ojos estaban decididos a no soltarte.
Te miraban como enamoandose de ti.


Tu ser actual

DE PROMETEO DROGADO A ICARO EN PICADA.

martes, junio 24, 2003


Del este lado de la línea ya no hay odio, ni siquiera ansiedad reprimida, nada mas hay distancia seca, amabilidad común, nulidad.

Aun así disfruto ya no tener a un perro mordiendo, cavando en mi estomago, ya no sentir que lloro al oír tu voz, ya no necesitarte,
saber que bien podría colgar el teléfono para siempre, pero no lo hago. La costumbre me lo impide, debo deshacerme de ella.
La mujer-niña ronda por las calles de Tijuana, trae en brazos a otra niña (que desde ese momento ya es mujer),
que le enjuga las lagrimas y le tira las botellas de alcohol para no verla destruida, para no dejar que se consuma.
Nunca podra romperse esa unión, ninguna, jamás, renunciara a su condicion de ninas-fuertes, de niñas envejecidas.

Se abrazan y caminan, la noche las acoge.

HELENA DE TROYA

Hoy me presentaron a Helena de Troya. La ciudad, la casa y tú arderan muy pronto.

Bienvenida!

lunes, junio 23, 2003


Un oso, de peluche, enorme asomado a una ventana,
la pregunta obligada viene inmediata ¿Qué hace alli?,
luego llega otra: ¿Qué sentido tiene?
o ¿sólo busca romper con eso que se presume como sentido o coherencia?

El absurdo aparece en cada hueco, en cada centimetro del cerebro de la realidad.

Yo la amaba y queria fundirme en su carne, queria destrozarla;
destruirla entera, perderme en su ira, en su fuerza.
La amaba por imposible, por insoportable.

Queria, quebrala, borrarla, me enfermaba y al mismo tiempo no dejaba de desearla.
Luego llego la indolencia, el levantar el auricular y marcar los numeros con un cosquilleo que luego se hixo costumbre.

La monotonia me ahogo, busque una excusa rapida, limpia, sin rebuscamientos, tajante para colgar el telefono
(para colgarla del telefono, con el telefono), nada funciono, segui marcando los numeros uno a uno, ceremonialmente...

¿Qué cosas se esconden bajo los asientos de un auto?


AL AIRE LE FALTA EL AIRE.

AMOR, NOS ENCERRASTE.


Espart
El Tiempo
Despostilladuras en un carro manejado por un individuo que no sabe que trae a cuestas.

domingo, junio 22, 2003

Elladijo: "... usa tus tijeras conmigo"

La Ninfa dijo "...por los huecos..."

Medusa dice: "Despues de eso nunca volvi a ser la misma"