Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
viernes, agosto 29, 2003
jueves, agosto 28, 2003
miércoles, agosto 27, 2003
Cuando fui expulsada de Gwrangedd Annwn, en mi situación de proscrita, me dirigí a todas partes, trate de habitar todos lo lugares, así fue como las descubrí. Una logia de mujeres, cuyo nombre se me ha prohibido revelar, pero de cuya ubicación daré pistas, aunque fue hace tanto tiempo, que solo recuerdo que vivían tres océanos mas allá del estrecho de Morgana y que la puerta para dirigirse allá era precisamente ese estrecho.
Las señas particulares de estas mujeres es que todas pertenecían a una sola, que las instruía en los misterios del dolor y que cuando estaban listas para marcharse (solo si así lo deseaban, porque la mayoría prefería quedarse allí a seguir con los suplicios o encadenarse a las raíces de un árbol y esperar que Ella las matara) como marca de su fortaleza les eran colocados dos anillos uno en los labios internos del sexo y otro en los externos. En dichos anillos se aclaraba su pertenencia a Ella y su sumisión total a la logia. En esa logia pase cuatro años, luego me expulsaron por matarla a Ella y poner mis iniciales en los anillos.
Las señas particulares de estas mujeres es que todas pertenecían a una sola, que las instruía en los misterios del dolor y que cuando estaban listas para marcharse (solo si así lo deseaban, porque la mayoría prefería quedarse allí a seguir con los suplicios o encadenarse a las raíces de un árbol y esperar que Ella las matara) como marca de su fortaleza les eran colocados dos anillos uno en los labios internos del sexo y otro en los externos. En dichos anillos se aclaraba su pertenencia a Ella y su sumisión total a la logia. En esa logia pase cuatro años, luego me expulsaron por matarla a Ella y poner mis iniciales en los anillos.
martes, agosto 26, 2003
lunes, agosto 25, 2003
La voz de Fausto al otro lado de la línea, balbuceo de palabras, cuelgo. Subo al auto y en el camino pienso: ¡Pinche sentido de lealtad que no me deja!. Venir a reencontrarnos después de haber terminado en una ceremonia (poco usual) sin balas, no me parece la mejor idea. Acciono el arma. Ahora, otra vez, voy a salvarlo; no necesito hacerlo, lo hago. Pinche honor que no me suelta.
Llego. Fausto sube al auto, luce descompuesto, eufórico, embotado, ordena que acelere el auto, lo veo con un dejo de asco y por supuesto ignoro su mandato, manejo despacio, estoy segura: no van a seguirme.
Hilvana frases atropelladamente y en dos segundos me da el resumen de sus últimos tiempos. Habla de 40 tipos tras sus huesos (cree que aun puede tentarme), sonrío y me digo que suena como una buena aventura pero que no quiero correrla por encargo.
Le digo que si bien le he salvado el pellejo, no quiero hablarle, que su paranoia ya ni siquiera me enferma y que tampoco pienso hacerle el favor de disparle para que se calle, también le digo que no vine a matarlo, que no le disparo a un enemigo en desventaja y que en el estado que el se encuentra me provoca mas darle una moneda que incrustarle un casquillo a media cara, después guardo silencio.
Final de trayecto, le bajo de auto, rompo el silencio, le ordeno que no vuelva a buscarme. Arranco el auto y estrello el teléfono.
Llego. Fausto sube al auto, luce descompuesto, eufórico, embotado, ordena que acelere el auto, lo veo con un dejo de asco y por supuesto ignoro su mandato, manejo despacio, estoy segura: no van a seguirme.
Hilvana frases atropelladamente y en dos segundos me da el resumen de sus últimos tiempos. Habla de 40 tipos tras sus huesos (cree que aun puede tentarme), sonrío y me digo que suena como una buena aventura pero que no quiero correrla por encargo.
Le digo que si bien le he salvado el pellejo, no quiero hablarle, que su paranoia ya ni siquiera me enferma y que tampoco pienso hacerle el favor de disparle para que se calle, también le digo que no vine a matarlo, que no le disparo a un enemigo en desventaja y que en el estado que el se encuentra me provoca mas darle una moneda que incrustarle un casquillo a media cara, después guardo silencio.
Final de trayecto, le bajo de auto, rompo el silencio, le ordeno que no vuelva a buscarme. Arranco el auto y estrello el teléfono.
De verdad crees en la honestidad de lo radical?
Piensas que un simple critico será capaz de romperlo todo? Estas equivocado, el critico , tu y los demás son solo divas. “Hay quien no tiene suerte y prefiere engañar” “Tienes que aprender a resistir” consignas, todas del pensamiento laxo. No apuestas, aceptas. No tienes el concepto de lo extraviado. No tienes, alquilas.
Piensas que un simple critico será capaz de romperlo todo? Estas equivocado, el critico , tu y los demás son solo divas. “Hay quien no tiene suerte y prefiere engañar” “Tienes que aprender a resistir” consignas, todas del pensamiento laxo. No apuestas, aceptas. No tienes el concepto de lo extraviado. No tienes, alquilas.
NO hay casualidades, ni coincidencias, a lo que se le llama con ese nombre solo es la conjunción de dos permutaciones en un mismo tiempo y espacio. La cosa es que allí estaba, al otro lado de la carretera, me vio, agacho la cara y entonces la mía se incendio, a y mis ojos se vidriaron, decidí seguirle, planear el espacio, desviar mi ruta, acelerar a fondo, no con la intención de alcanzar, el extremo ya no es meta. Meto el acelerador a fondo y en tres segundos consecutivos ya estoy volando, por un minuto se me olvida quien soy y que hago, la velocidad, siempre tiene ese efecto en mi, me borra de la superficie, por eso la amo. Le alcanzo en menos de lo esperado, volteo a verle y en sus ojos hay temor, lo advierto, le sonrío y salgo por la vía que se abre enseguida. Todavía no es tiempo.
domingo, agosto 24, 2003
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