viernes, octubre 10, 2003

Aquella tarde en Gwengedd Anwn intentaba hacer muerte a pesar de la inmortalidad, levantaba fogatas a pesar de no poder quemarme, corría de un lado a otro para que el agua se evaporara y surgiera la tristeza que trae la lluvia. Fracase en mis intentos. Lo digo de nuevo, nunca fui feliz allí. Todo era perfecto.
Miraras dioses y no podrás tocarlos, volverás a estar como esa vez: “con sentencia de muerte en suspenso y enamorado”*




*Celine. Viaje al fin de la noche.
El mundo a punto de llover, a punto de llorar, nos mira sin ojos y esta pendiente de nosotros, como si necesitara nuestro afecto. Y yo acá con los pies descalzos sin frío a pesar de que acontece, y corta. Y yo acá moviendo las manos incansablemente, tomando pastillas que ayudan a creer el mito de la omnipotencia el lenguaje, cerrándole las puertas a las voces que me dicen que creer en la palabra es puro fanatismo, gritándome que me decida por las matemáticas (placer culpable, pecado que cometo a solas, escondida debajo de las mesa y de las camas) y yo acá tratando de dar explicaciones a pensamientos que todavía no formulo y dando la cara a mi impotencia para creer en lo imposible, a la asquerosa sensación pragmática con la que me levante hoy. Acá tratando de convencerme de los beneficios de la metafísica y el silencio, golpeando mis piernas para que dejen de moverme, atándome a la cama para poder desperdiciar el día, yendo contra mi misma. Acá decido quedarme recluida, mis dos caras se miran, deciden cuestionarme, exigen una respuesta o amenazan con fugarse. Acá Miss Violence, amenaza con dispararse a quema ropa, citar algunas gentes y emboscarlas, no soporta mi indecisión y no soporta que juegue a creer que los amoríos con el lenguaje tienen significado. Las palabras y las cosas no se trascienden las unas a las otras y llego al punto donde sé todo y resulta demasiado feo, luego resuelvo que me quedo con esa verdad. Me quedo.
Para algunas cosas no hay nombre
Para algunas cosas no hay nombre
Ante lo innombrable la Norna enmudece. Se acaban las palabras.
En el abandono entendemos
Se retira la felicidad, abre paso a la tristeza, nos roza con dejos fríos de adentro hacia fuera.
No entendemos lo sencillo, por eso la fuga.
La renuncia es abnegación
El SER


también es odio


por qué?

Por eso.
La palabras pequeñas me dan ternura.

jueves, octubre 09, 2003

En mi carne tres heridas

Cicatrices
Abismos



Una en el centro
compartida

Redondo-inicio



Otra de sur a norte me atraviesa

Inmensa

Absoluta

Desvergonzda
Arbitaria


A ésta un extraño le rinde culto


La ultima, perdida, fuera del dorso

mi mano derecha,

resultado de acariciar caras y

cerrar ojos




En un manicomio, el centro de mis heridas. Perdido en la realidad.

miércoles, octubre 08, 2003

Si eres tú, sabes que te hablo, que todo esta decido, sin acuerdo, asi nomas de un tajo, aventandolo todo, viviendo.


La proxima vez sabre y sabras la respuesta.


Si te presentas, no hay vueltas.
ILESA





VIVA








FUERTE





OTRAS LATITUDES




FEMENINAS


ME AGUARDAN





Ella, el Hades me (ex)cita.




Y la numerologa me sabe con ella, no hay duda, un cinco en pasado se reducen a nada.
La imagen es enfrío y me descubro libando sobre el cristal (mares de babas) nunca me había querido tanto como este día que me veo inmensa, dolida, inacabable, energética, infantil, exódica, mítica, irreal, roja y por lo demás fría. Terrible. Me gusto. Supe como me miras, nada fuera de esa cabeza.
Me duele, y no, saber lo que dices, no reconocerme en esas frases, saberte en otras latitudes, en otras geograf?as humanas, saber que te podr?a navegar, arrastrar, de nuevo a esta isla, pedirte que te ahogaras. Se que tengo las fuerzas, las armas y luego se también que simplemente te dejo salir del ciclo, del siglo, dispersarte. Pienso en ti y ya eres pasado, pero como un dolor aun en la garganta. ya no pronunciar tu nombre y ni volver a circundar las longitudes que nos separan. Pienso en ti y pienso en las otras, las que no est?n y nos separan, a las que me gustar?a seguir durante el alba, a la que seguiré en otras noches y que estoy segura que dar?n vuelta en busca de mis pasos. Ahora debo quitarme las unas, te recuerdan, tan acostumbradas a rasgarte. Debo cerrarme, cerrar el ziper, quitar la herida por donde entraste. Dejarte. Otras, ya, me rasgan.

martes, octubre 07, 2003

Remitentes y memoria.

No habia musica, pero la luna trajo los aullidos...

...los edificios se me ponen al paso, como gigantes petrificados se desangran, destilan vida, historias...

Mi motor marcha y creo en la combustion interna.

Nos sé fuertes, capaces de cualquier cosa, el mundo debe cuidarse, porque lo tomaremos desprevenido.


Cuando me pare en este lugar, tu estabas alli, siempre estas.


Aca me ahogo de felicidad, lo sé todo y sigue cabiendo en mi mano abierta.

Te quiero caminado, abriendo el piso, te sé definitiva, entrando al mundo como alguna vez entraste en mi, saliendo ilesa, viva, fuerte, no acabando nunca.


Pienso en ti y la Razón me hace pensar en la carne. El viento me da frio, me despeina, me hace reir.

Aca tambien estas tú, entre los libros del mundo, entre las calles de los desesperados y de los optimistas muertos. Te recuerdo.







No hablar. Oracular.
Acción es develación
“Todo lo que existe volverá nacer.” (Heráclito)

Eso deseo, por mi padre.
“Transformaciones del fuego: primero, la mar; y la mitad de la mar es la tierra, la mitad viento tempestuoso.” (Heráclito)

La seduccion de transformarse en mundo, en oraculo, en transparente lengua que nadie entiende
Belleza y miedo mis dos deseos, mis dos retos.
Mas de ese miedo, quiero mas, de todo eso, quiero mas de la imposibilidad de nuestros brazos paralelos, que ya no se alcanzan, ni volverán a hacerlo.
TODO



y no mas









por ahora.
Con las piernas, no pienso en ello, me vivo mas alla del dolor de mi cuerpo, el desierto, el frio, el tedio, todo tan fabuloso, tan magnifico, tan permeable. Sigo adelante. La vi, encontre a la siberiana en San Francisco.
Mis pulmones no piensan contener mas el AULLIDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Que nadie mantenga los ojos mientras pasamos y que sin embargo se esfuercen por abrirlos.
Margarita Valencia Triana (así con todas mi letras, tal como me siento ahora, furiosa, energética, inacabable)