viernes, diciembre 19, 2003

La Francotiradora, tiene ya la luz del láser sobre su presa, antes de accionar el gatillo, un pensamiento, una sospecha la traspasa. Baja el arma, se vira violentamente y lanza su afirmación de manera cruda, directa: ¡Sé que eres mentira!, la sentencia cruza del centro de la hoja, sube por los dedos de la Escritora y la golpea fuertemente en las neuronas.

La francotiradora se aleja y la Escritora, a la que ella sabe es mentira, se derrumba al otro lado del papel. La afirmación la ha dejado inmóvil, cuestionándose la autenticidad de sus dedos, de sus ideas, palpándose el cuerpo, mirándose frenéticamente el cabello. La francotiradora sigue caminando fuera de la hoja. La escritora no la ve alejarse porque a salido a la calle, necesita respuestas, necesitas detener a extraños para preguntarles por su existencia. Cuestiona y nadie sabe darle contestar, decide entonces ir con la profetiza. Llega y pregunta, como única retroalimentación la mujer oráculo, que en ese momento es humo, le entrega una risotada. La Escritora sale de allí, No alcanza a escuchar cuando la profetiza sentencia: tuviste que irte de este lado del mundo para que te lo dijeran, luego apaga el cigarro, guarda silencio y cae en trance. La Escritora esta deshecha no encuentra respuestas, se topa con un espejo y ve a Miss Violence, no sabe porque pero eso no le sorprende. Se aleja del espejo, camina por la acera, se marea, desea tocar el aire que se le pone al paso, quiere traspasarlo, creer que tiene consistencia, que es viscoso y puede salir a través de él a una realidad donde no se cuestione su existencia y se sienta segura. La Escritora esta perdida, le creyó a sus personajes. Sigue caminado no logra romper el aire, así como tampoco puede dejar de tocarse y en cada trozo va reconociendo a Miss Violence, entonces como reflejo inmediato se lleva la mano a la cintura y allí encuentra a Miss Violent. Dobla una esquina y se topa con la Francotiradora que viene caminando con pasos lentos, como levitando, sosteniendo sobre el hombro, en esta ocasión, un M89-SR sin silenciador, del cual solo sabe que aunque corriera a toda prisa, incluso rompiendo el aire, sus balas la alcanzarían a 1000 metros. La escritora piensa esto y se paraliza, una sensación de placentero escurrimiento le inunda la entrepierna.. La Francotiradora pasa, imperturbable, la mira, la reta, la recorre de golpe y le dice al oído: Yo se que eres mentira!. Luego se aleja. La Escritora esta al mismo tiempo excitada y hecha trizas. No sabe porque pero se sigue moviendo, avanzando, buscando inertemente una respuesta, camina por un rato y entonces se encuentra del frente con el océano, luego en el centro de él, mira la isla, reconoce el lugar es Gwrangedd Annwn, no lo quiere creer, gira al otro extremo y no sabe porque pero sabe que tres leguas encontrara el estrecho de Morgana, se encuentra en los territorios de sus letras. Cierra los ojos y sigue mirando esta vez, mira sus venas, las de los párpados, observa la fibras que conforman cada uno de sus globos oculares y los ojos se le van hacia adentro, le bajan por la traquea, le recorren el cuerpo, piensa que va perderlos en el recorrido interno, se asusta, los abre y camina temblando.

Mientras camina fija la vista en un pedazo de papel que le resulta conocido, lo arranca de la pared y lee:
AVISO

Si conocen a cualquier mujer que parezca afectada. no me la presenten. No me presenten tampoco a mujeres que tienen extrañas mascotas, ni a las que les gusta envenenarse, ni aquellas que les gusta lamer filos de navajas. También abstenerse de mencionarme aquellas que tengan afición o aflicción por las balas, ni a las que les gusta saltar por las ventanas o posarse en ellas como gárgolas, tampoco quiero nada con las que la cabeza les menstrua y les tiñe el cabello. Aléjenme de las inevitables y de las efímeras. Sobre todo no me acerquen a las que tienen la magnifica manera de hacer que todo mate, de las que entristecen los colores hasta la medula y de las que pueden hacer que hasta las estrellas lastimen. No quiero conocer a ninguna que despelleje la realidad y me muestre el terror en lo cotidiano. No tengo cura para las dementes sin causa. Aléjenme del espejo.:: Margarita 5:06 PM [+] ::



Recuerda haber escrito cada una de las palabras allí impresas, cada letra-miedo, cada filia, pero sobre todo recuerda su petición de que la alejen del espejo, recuerda a Miss Violence y sabe que ella es su miedo. Pronuncia el nombre: Miss Violence y se siente aludida, con el reflejo automático de voltear, como si las palabras la enunciaran, como si la nombraran a ella. No entiende. Lo único que sabe es que esta perdida, que reconoce todo lo allí presente pero no sabe como llego allí y por consecuencia no sabe salir. No sabe porque pero sonríe, la desesperación ya no la toca. Sigue caminado. Siente una presencia y luego un perfume, después los ojos le comprueban que esas referencias guardan relación con la materia. Su mirada se centra en un punto antes de llegar al suelo y de allí parte hacia arriba, de forma milimétrica, identifica las desnudas, blanquísimas y largas piernas, que pertenecen a una mujer de 1:80. Sigue recorriendo, tratando de identificar la geografía de ese cuerpo, no puede, se topa a mitad de los muslos son una tela negra que le corre a la mujer hasta el cuello, le descubre los brazos delgadísimos y largo, el cuello, el rostro y en este los ojos enormes y de un color indefinido, no quiere pensar que son transparentes, luego se da cuenta cuando llega a la frente, al milímetro exacto del nacimiento del cabello, que lo que cubre a aquella mujer no es tela. Baja los ojos, no logra reconocerla. Le llega un estremecimiento acompañado de una sensación indefinida. Antes de vencerse, recuerda un sueño (que ahora no sabe si es suyo o de Miss Violence) donde todo es oscuro, detrás de una puerta alguien le dice: “Te encontraran por los zapatos�. Sale del estupor, se mira a si misma y no lleva calzado. Entonces lo entiende, la Irreconocible todavía esta de frente, voltea hacia sus pies y la cabeza se le llena de un nombre: FAUSTO, la Irreconocible es Fausto. La escritora se confunde, todo este tiempo mientras escribía la historia, pensó que Fausto era hombre, luego recordó que en un momento, Miss Violence, a través de sus manos, escribió una disertación sobre la resignificación y la reapropiación de los nombres masculinos, para eliminar la dualidad masculino/femenino. LA ESCRITORA en aquel momento no comprendía porque escribió eso, se lo adjudico a la escritura automática que a veces la embarga, pues no era extraño en ella, de aquella manera también había nacido Miss Violence.

La escritora esta suspendida en sus reflexiones, atando cabos, mientras tanto Fausto se aleja con pasos firmes, abriendo la Tierra, Cuando vuelve al mundo lo único que ocupa su mente es la imagen de los zapatos de Fausto. Estiletos Rosas de piel de armiño. Estiletes rosas que se clavan como dagas en la tierra. La escritora no se asombra cuando ve brotar sangre de la superficie mientras Fausto sigue caminando sobre ella.

La Escritora no sabe que ella es el personaje que la Francotiradora trajo con ella, tampoco sabe que es el hombre aquel en el que Miss Violence conoció su imagen al confundir sus ojos con un espejo. La escritora quiere pensar y de hecho asevera que saldrá de allí y lo primero que hará será borrar a Miss Violence y sus historias. Sonríe tiene la seguridad de hacerlo, piensa que lo único que necesita es tiempo para salir de allí. Se olvida que en todos lados donde esta Miss Violence no hay tiempo, porque todos los lugares y todos los tiempos son uno. La Escritora, que ahora se ve como una ilusa, se olvida de sus letras, de los saltos en el tiempo que Miss Violence da y de las geografías que si sigue caminando encontrara regadas por toda la tierra que recorra, si dobla a la izquierda, encontrara a Italia, si ve hacia arriba vera a Yssagaard, el árbol cósmico donde la que escribe esto se sangro las manos, si va un poco mas hacia el centro vera todo al mismo tiempo y si mira hacia abajo se dará cuenta de que esta parada sobre un gran reloj martillado. Aunque, para este momento ya es demasiado tarde, desaparecerá como los otros sin darse cuenta y sin entender nada. Solo basta que la que escribe esto, pulse DELETE, para que ya no este.

(pulsando DELETE)

Miss Violence

jueves, diciembre 18, 2003

ME GUSTAN LOS CLAVOS Y LOS HUECOS, SIN HISTORIAS INHERENTES.
AVISO


Si conocen a cualquier mujer que parezca afectada. no me la presenten. No me presenten tampoco a mujeres que tienen extrañas mascotas, ni a las que les gusta envenenarse, ni aquellas que les gusta lamer filos de navajas. También abstenerse de mencionarme aquellas que tengan afición o aflicción por las balas, ni a las que les gusta saltar por las ventanas o posarse en ellas como gárgolas, tampoco quiero nada con las que la cabeza les menstrua y les tiñe el cabello. Aléjenme de las inevitables y de las efímeras. Sobre todo no me acerquen a las que tienen la magnifica manera de hacer que todo mate, de las que entristecen los colores hasta la medula y de las que pueden hacer que hasta las estrellas lastimen. No quiero conocer a ninguna que despelleje la realidad y me muestre el terror en lo cotidiano. No tengo cura para las dementes sin causa. Aléjenme del espejo.
Dos pistas:

1)No tiene palabra favorita, pero si una que detesta (leche)

2)Su risa me taladra.
Me detono un odio del que ya no me acordaba. Tratare de reconstruir la escena, creo imposible poder hacerlo, igual siempre me sorprendo:

... Estábamos acostadas en la cama, retándonos tácitamente para ver quien sucumbía primero ante Orfeo. Entonces pregunto: porque yo? Si pienso que eres la elegida de los dioses. Vire súbitamente y le dije: No has entendido nada, SOY LOS DIOSES. Me levante, descalza desnuda, baje todas esas escaleras y me interne en el bosque. No he sabido mas de ella.

Asi fue como llegue al bosque. asi llegue a...

Asi encontre a miss Violent, una mujer siempre nos avienta a otra.
No voy. Me quedare aqui BRILLANDO, por los filos de los filos, de los filos, de los filos. Amen.
Conversación

...lo bueno es que no nos gustan las mismas mujeres

(voz en off) y si les gustaran? que pasaria?

al unisono subita respuesta: Nada... las compartiriamos. Claro.

El confabulario de este año tendra lugar en Toluca.
(El ño proximo el aquelarre se muda a Madrid)

martes, diciembre 16, 2003

Veintisiete letras y extraños símbolos flotan en mi cabeza. Las letras como átomos mercuriales se atraen unas a otras. Forman palabras. Forman sentencias. Conforman preguntas. Crean respuestas. Fundan sensaciones. Llevan a acciones. Erigen contra-acciones. Contracciones. Explotan. Abren paso, de nuevo, a las veintisiete letras y los extraños símbolos que ocupan mi cabeza.
Las huellas del nómada...

Salí de allí como cuando lo agarran a uno por sorpresa, como cuando sales corriendo de un incendio que te sorprendió a medio sueño. Cuando volví al mundo, ya estaba aquí, montada en este tren que borraría, uno a uno, cada paso que di hacia lo inexistente.

Escucho al tren, su furia. El vigor y el ansia, al mismo tiempo que el desconcierto y la obnubilación, desplazan a la tristeza y al dolor. Recode que ella no quería soltarme y me percate que yo me había ido antes. Me fui al arrancarme su alma de las uñas, al hablar con ella pausadamente, como en despedida, al sentir la emoción de evocar lo muerto, aunque nuestro cadáver solo tuviera dos días.

Concluí que las historias siempre terminan a la mitad, no a medias, quiero decir, al llegara a su punto álgido cuando todavía les queda tiempo. Por eso, lo que sigue al éxtasis, es tan gris, tan plano, tan decepcionante.

De nuevo en el viaje. Sintiendo como me pasaron los años. Salgo, no ilesa, sí completa de esta escuela del dolor que fue mi carne. Salgo con algo mas que ella y eso se queda. Ojala que sea encontrado algún día.

Las mismas ideas sobrevuelan mi cabeza, no se si son recuerdos similares o es que vivo siempre las mismas cosas o estoy obsesionada con la repetición y la circularidad de los dias. Lo cierto es que el recuerdo que sigue aparece...

...desvalida, niña, nueva, ante la imagen en el espejo. Sintiendo otro placer distinto al que provoca la destrucción de los cuerpos.

... me hace nueva y frágil. Me deshace.

...me la arranque del cuerpo, la saque con mis uñas y la deje sobre una mesa.

...No miro atrás, el tren corre en reverso. El pasado no me llega, no siento ninguna nostalgia. Nunca fue mejor, sólo mas tenebroso y mas secreto.

...Soy Io en el viaje inverso.


Sali de alli (te digo) y fui quemando el camino a mi paso. Solo desee la certeza de saber que no habria retroceso. No retroceso. Dinamitar los puentes, encender los lagos, volar los cielos, todo con el fin de que no haya nunca retroceso. No saber desandarme, no recordar el camino a casa, el camino a lo inverso. Solo hacia delante. El vacio se vislumbra, al igual que mi sonrisa, en el filo de este mundo.


Coda a lo que no existe

Tendría que seguir escribiendo sobre ella, sobre el hundimiento. El naufragio interno, el no alcanzar a vislumbrar la orilla. Tendría que saber explicar el frío, el vacío, la nada; la mirada que se desorbita ante tanta infinitud y que se concientiza de que todo el tiempo no alcanza.

En la soledad, en la montaña lo aprendí todo: El ritmo cósmico, la música y mi cuerpo liquido transformándose en miles de notas, en sonidos. Perdiendo el estado conciente, desintegrando la cohesión de las moléculas. Sabiendo que la seducción no redime.

No perdí nada, no gane nada. Nada podemos tener. Todo vencedor es un futuro vencido. Las leyes del azar me dicen que son mi única certeza. Nada mas. El cosmos es simple, pero inconmensurable.

lunes, diciembre 15, 2003

TAMBIEN TU EXISTES. AHORA. EN LAS LETRAS.
El terror con el primer acorde. Luego la sangre y los espasmos. Sangraba profusamente.
El cuadro repetitivo. Esa voz siempre la hacia garras por dentro.
Miss Violence esta parada a mitad de la calle. Esta en Roma, entre la avenida Naciente y la calle veintiquatro de maggio. Sigue en el centro de la calle, en el cruce, vortice irremediable. Se lleva la mano a medio cuerpo, aparece Miss Violent. Todo se suspende. Excepto las balas que salen certeras de la boca de Mis Violent y la mano de Miss Violence. Las balas son tan ciertas que atraviesan los cristales, el aire y el craneo. Ese hombre al que se incrustan nunca volvera a dudar. Miss Violence se da la vuelta, ha eliminado una vez mas toda duda, en ella y en el hombre, ahora, yaciente. Miss Violence inicia el recorrido, la tarea de perderse con pasos firmes y precisos. Lo logra, se pierde entre la multitud de gente.


La historia antes del estremecimiento

Tenia que curarme de esa mujer, así que decidí. Salí de la casa, esa donde nada existiría jamás. Fui a internarme a un hotel de mala muerte. Deseaba estar a la altura de cómo me sentí. Hundirme. Ya no en su carne, nunca mas. Quería tocar lo ultimo. Me enclavé en el cuarto, una celda, epicentro, de 2x2 metros. Queme el dinero, la ropa, mis tatuajes, solo deje el pasaporte. No quería planearme mas fugas, pero deje el pasaporte, lo admito. Me abrí los brazos. Me introduje en la tina. Calmadamente observe mi sangre. Solamente deje escurrir dos litros. Nada mas para ofrendarle. Sali de la tina. Acto seguido, el frio y las vendas. Luego, otra vez a la tina por tres dias. Hasta que el agua acabara con ella. Al cuarto dia de estar alli entendi que estaba todo perdido. Al quinto y al sexto dia, ya no sabia que estaba haciendo. En el dia que siguió, supe que el fondo del fondo no existia. Siempre habra un mas alla de cualquier fondo. Supe que ni estar tirada en las calles, ni inyectarme la dosis siguiente en la vena del cuello, ni salir a votar o casarme, “arreglar mi vida” o tener vertigo, me llevaria al fondo eterno. Supe que ni siquiera el fondo puede encontrarse cuando se busca a si mismo. Al dia siguiente me vesti. Sali de alli. Tome el pasaporte. Subi de forma adversa al tren. Ahora estoy aquí.

Me desperte sin saber en que parte del mundo

Sin saber porque en este cuerpo-tiempo-espacio

Sin saber porque estos recuerdos

Solo me reconoci en el estremecimiento...
Rumbo al pabellón.....


Con un frío indescriptible...
Fausto ya no me tienta. Otra vez voy rumbo a ese pabellón donde Fausto trata de ser de una pieza, no derretirse ante esta mirada (que lo circunda de un solo golpe). Trata de exponer lo menos posible y se me acerca, a veces, de repente y me dice bajito en el oído, palabras que me hablan de mi irremediable suerte, luego yo de vuelta lo miro y sonrío, no le digo que ya no creo en la suerte, que de este lado del mundo, fuera de su universo blanco y acojinado, la realidad se me ha develado.

No logro comunicarle a Fausto que esta perdido, pero lo sabe. Logro, sin embargo, a través de mis ojos interiores, decirle que ya no importa, que se suelte.

Todo esto a sucedido muchas veces y siempre es todas las veces. Se olvida como lo que merece ser recordado.