jueves, enero 08, 2004

No es un final. Otro rito. Envenenar el mar no es un final. Es el paso exacto para sumergirse en ella. para hacerla inacabable. Inundarse por fuera, tragarla y no volver a perderla. Darle paso, bienvenida, a todas las cavidades y fisuras, sellarlas con Arsénico.

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