martes, febrero 10, 2004

Ganas terribles de ir al desierto, de acostarme con las extremidades apuntando a los cuatro universos, puntos cardinales, y cegarme con el sol, perder el conocimiento, morir de sed.
Iluminarme. Y así hambrienta y fuera de mi empezar el relato (continuo volar), escribir para volver del cuerpo.

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