viernes, marzo 05, 2004

Lo primero que vi fueron los zapatos y luego los ojos perdidos entre bosques fríos y cielos, luego la sonrisa a medio dibujar, esa que nunca he descifrado, después el cabello tan suave que parece inexistente como agua. Esa fue la primera vez que la vi. Y esa primera vez fue múltiples veces entre sueños, años y océanos. Todas las veces veo a la primera.

Eso piensa Miss Violence, mientras cae en trance al ser flagelada por el interior de la Virgen de Nuremberg.



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