Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
viernes, mayo 07, 2004
jueves, mayo 06, 2004
Es que de alguna manera todos estábamos tratando de escapar de algo. Sólo ella decía buscar algo (otro nombre para justificar el estarnos perdiendo). De alguna manera esa casa (el mundo, el lenguaje, nos-otras) era el centro de todo este movimiento de perderse, correr para encontrase. La mire siempre con recelo como cuando se mira a un espejo y sabes exactamente que el Misterio esta a punto de ser develado.
Después de mirarla siempre emergía La Pregunta.
La incógnita nunca fue si hubo vida ella, sino cuales habrían sido las causas de su desaparición.
Que había antes del principio?.
Después de mirarla siempre emergía La Pregunta.
La incógnita nunca fue si hubo vida ella, sino cuales habrían sido las causas de su desaparición.
Que había antes del principio?.
Es que me desconecto y me conecto y no hallo mi lugar y es que escribo sólo para escuchar los ladridos de las teclas y siento sus filosos dientes sobre la punta de los dedos. La punta de los dedos. La sangre en la punta de los dedos. Es que hasta hace dos segundos me estiraba como un gato y amenazaba con precipitarse mi aneurisma. Y no puedo escribir tan rápido como me vienen las palabras, ese raro proceso de enciende y apaga en el cerebro al que algunos llaman epistemología y yo sé, lo he descubierto a hace poco o tal vez lo inventando hace muchísimo, que son las palabras quienes producen el brote, el salto entre la realidad, la mente y el conocimiento, ese mito que no quiere ceder lugar a las certezas demenciales. Y es que pienso que lo supe todo ese día (ese día es siempre) y no hubo lugar para renunciar, no hubo instante para decir se acabo, no va más. Y luego la rutina y la vida y la rutina y la vida y lo demás y lo demás que es todo. Todo repetido hasta la permutación ultima, mas no infinita que no alcanzaré a ver. Y luego ese sabor a herrumbre y a calcio, ese sabor de la muerte que esta allí (en todos lados) y la incoherencia y el enamoramiento en vano con el lenguaje. Y el calor y el viento, los cuatro puntos cardinales, y ese misterio. El misterio, que todo lo embriaga, lo embarga, lo amarga.
miércoles, mayo 05, 2004
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