sábado, junio 19, 2004

La escritora sabe que no debe el mundo sentir paso alguno que coincida siete veces en el mismo punto.

Algo que parece un final se acerca.


Mientras escribo,
Alguien también,
Me escribe escribiendo.


Para Fausto EUCLIDES ES TODOS LOS POEMAS DEL MUNDO.
Fausto ve números y cree en ellos. Números: dioses (espejos).
De frente a Mariko, Miss Violence observa la mano que acaricia el sable para acabar con ella. Nada de eso le preocupa. Sin embargo, recuerda una línea de un poema

Cuando yo muera quiero que el deudor se Dios y no yo.

Se ríe abruptamente mientras piensa: En caso de existir Dios, él siempre será el deudor.

Desenfunda a Mis Violent.

A Mariko le nace un disparo entre las piernas.


Hay masacres cuyo solo aroma es curativo


Eso piensa Yokohama al desempuñar el sable.

Mariko Yokohama ( en otro tiempo Dakka Suyamoto y antes de eso Rikke, pronunciado, Diebole) dice:

La fragancia de tu sangre me curara todo (ese odio)

(Esto tampoco es cierto.)
Mariko sabe ciertamente que todo acto es irremediable y no lo es.
Mariko Yokohama ignora, —tal vez por desconocimiento del texto, incluso del lenguaje del tiempo— que algo les pasa a las mujeres que cruzan el espejo.

Mariko Yokohama ignora, —tal vez por desconocimiento del texto, incluso del lenguaje del tiempo— que algo les pasa a las mujeres que cruzan el espejo.

miércoles, junio 16, 2004

[[[[[[[[[E M P T Y N E S S]]]]]]]]]
Miss Violence, aun sin recordar cuando fue Rikke, le dice a Mariko:

Te pido ahora que me cortes la cabeza, porque dentro de algún tiempo yo te haré lo mismo.
Mariko en la lengua de su padre encuentra el indicio. Su asesina se llama Rikke. Ahora lo sabe. Abre la boca y pronuncia: Diebole. Nunca le ha temido a las distancias. Un cosquilleo le invade la entrepierna. La leche empieza a llover.

La leche empieza a llover.
la leche empieza a
llover

Fausto, al igual que el otro Fausto (el de ayer, el de Goethe) al que se le llamó Hombre y, antes de eso, Nadie, busca la suma del conocimiento.
Hay un recuerdo. Miss Violence se recuerda levantando el arma contra el firmamento. Recuerda que después, de eso, apareció el cielo: estandarte que pone estrellas en donde hubo matanza.
Intenta sonreír. Algo la jala. Fausto no deja de contabilizar las células que están por ocurrir (sucumbir)

Miss Violence le dice a Fausto:

Estamos más muertos que los antiguos, tampoco tus números (que son los de aquellos) podrán salvar nada.

Fausto piensa que esta vez Miss Violence se equivoca. Aprovecha para desgajar la dermis del hemisferio izquierdo.


Miss Violence sabe que nadie que se nombre Fausto se salva.
Miss Violence ya no dice nada. Sabe que no podrá comunicar. Sabe también que una de sus certezas destruye de un tajo la cifra invariable que tanto busca Fausto.

Miss Violence se aleja pensando en que no hay lugar en la tierra que se haya empapado ya con sangre humana. Ni los numero remediaran ese hecho.
Todo tiene un sitio, lo que no vemos también.
Una voz surge de todos los mundos y dice que la cifra es infinita en pieles y sonidos.

martes, junio 15, 2004

Un temblor abre la tierra en este preciso momento: 3:30
¿Que puedo decir al escribir, qué logro comunicar?, ¿Existe la posibilidad de sabiduría a través de este engaño llamado lenguaje?
Un estremecimiento.

Miss Violence piensa: Cómo las simples letras que aquí se escriben pueden intentar referir el impulso eléctrico que le recorre el cuello. Cómo describir?.

(Los signos de interrogación se abren ante las letras)


Se pregunta por la imposibilidad de las cosas, se pregunta por el miedo. Y la ignorancia. Y lo demás.
¿Donde se guarda lo que no esta delante suyo?.
¿Donde esta todo eso?
¿Todo? ¿eso?

¿Qué significa significar?

Mientras tanto, La Francotiradora esta en la tina llena de agua y reza. Sigue orando ante los nuevos dioses: sus armas.

Miss Violence piensa que tampoco aquello tiene sentido. La noción de divinidad ha sido olvidada.