jueves, julio 08, 2004

Hay días hermosos e inútiles, tiempo perdido y tiempo desperdiciado a propósito, hay algo llamado belleza en todo esto, en estar a obscuras y tener un calor sofocante en la retina del ojo derecho.

Hay heridas que me preocupan y devastaciones internas [ajenas] que no puedo evitar. Hay un deseo como un hilo, o una telaraña acaso que me sostiene esperando, deseando.
He descubierto que mi cuerpo es un río, cuyo delta esta en mis piernas. Se que la muerte nos corre cada segundo por las venas. La sangre de mis piernas corre a velocidades prodigiosas, la he escuchado y suena a mar embravecido. Luego algo que no puedo detener, que parece agua, me corre desde las espina dorsal y me parte las caderas, me abre de un tajo certero e inmenso. Soy por eso un río.
Me pregunto sobre las preguntas de los otros. Pienso en el pensar. Soy toda redundancia
Lo real devora, cualquier intento es simulación.