La francotiradora Olvida siempre las primeras y las ultimas veces. Nada tiene importancia. En sus oraciones a las Armas Miss Violence siempre es Mariko Yokohama. En sus oraciones a las Armas Fausto es La Escritora y esta le guiña el ojos La Francotiradora cuando esta delante del espejo.
Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
viernes, enero 07, 2005
Recuerdo a Miss Violence. Recuerdo la primera vez que vi a Miss Violence. Recuerdo que no la vi. Recuerdo los ojos letales, el pelo en llamas, el humo del incendio detras de su mente. La fuga.
Recuerdo que recorde que lo que estaba aconteciendo no sucederia nunca.
Recuerdo que tome un trozo de madera hiviendo y me lo lleve a los labios. Recuerdo que el aroma de mi carne ardiendo recordaba a un cigarro. Recuerdo que supe que Miss Violence recordaria despues nuestro encuentro como un no-recuerdo de La Mujer Nicotina.
Mariko Yokohama
Recuerdo que recorde que lo que estaba aconteciendo no sucederia nunca.
Recuerdo que tome un trozo de madera hiviendo y me lo lleve a los labios. Recuerdo que el aroma de mi carne ardiendo recordaba a un cigarro. Recuerdo que supe que Miss Violence recordaria despues nuestro encuentro como un no-recuerdo de La Mujer Nicotina.
Mariko Yokohama
La primera irrupcion de Mariko Yokohama
Una vez fue la primera vez que la vi. O la ultima.
Habia pensado escribir que era tan brutal como cruda.
Habia pensado en esto como un recuerdo. Habia pensado escribir aqui L E T R A POR
L E T RA que esto es un recuerdo.
Esto es un recuerdo. Esto no es un recuerdo. Esto es y o es un recuerdo.
La Escritora
Una vez fue la primera vez que la vi. O la ultima.
Habia pensado escribir que era tan brutal como cruda.
Habia pensado en esto como un recuerdo. Habia pensado escribir aqui L E T R A POR
L E T RA que esto es un recuerdo.
Esto es un recuerdo. Esto no es un recuerdo. Esto es y o es un recuerdo.
La Escritora
El olor del veneno me hizo voltear. La escena: Un cigarrilo abarcandolo todo. Nicotina incrustada entre los dedos indice y mayor. Recuerdo eso. Mi mente no tenia nombres y nacio la necesidad de nombrar(la). Recuerdo que la llame La Mujer Nicotina. Recuerdo que temblaba constantemente mientras el humo se desprendia de sus labios. Recuerdo que su voz era filosa como dagas. Recuerdo que tenia los ojos cerrados y daba bocanadas profundas (Azulisimas). Recuerdo que seguia temblando. No supe porques. No supe descifrar el perpetu estremecimiento. No supe si temblaba por el frio o por el miedo a que el cigarro se acabara o por el frenesi que empuñaba con la mano izquierda. (una Katana). No supe porque temblaba. Y luego ella entre bocanadas y vueltas del mundo pronuncio estas palabras:
Mi cuerpo se estremece por la memoria. Recuerda cuando fue olas.
Al minuto siguiente supe que La Mujer Nicotina era Mariko Yokohama.
Mi cuerpo se estremece por la memoria. Recuerda cuando fue olas.
Al minuto siguiente supe que La Mujer Nicotina era Mariko Yokohama.
miércoles, enero 05, 2005
lunes, enero 03, 2005
Hoy el silencio me parece vulgar, me parece un rasgo indeseable, de apocamiento, de muerte. No desearé nunca más el silencio, ni una sola vez, volveré a desplegarme en todo este ruido que soy, en toda esta carcajada. Seguiré en las letras y en el habla, que es lo mismo que decir que seguiré sin salida. Lo haré, estoy segura, estoy segura de ello lo sé tanto que a ello le apuesto mi vida.
Vuelvo a las letras como otros vuelven a las armas, como otros vuelven a las drogas, como otros vuelven a la bebida o al amor. Yo vuelvo a las letras y sé que lo haré por mucho tiempo, hasta el día en que me muera, volveré una y otra vez, de pie y hecha pedazos, volveré a las letras sin ojos y con dolores inmensos, volveré a las letras, mientras ellas no decidan abandonarme.
Vuelvo a este dolor y este desamor que me parte milímetro a milímetro, because there is no place to go.
Vuelvo a este dolor y este desamor que me parte milímetro a milímetro, because there is no place to go.
Surge la pregunta como todas aquellas que emergen de mis manos, la pregunta cuya respuesta me intriga y al mismo tiempo no me interesa saber:
¿Qué pasara con la que soy, ahora distante, en otro cuerpo?
La infinita permutación de mutaciones me da esta respuesta:
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¿Qué pasara con la que soy, ahora distante, en otro cuerpo?
La infinita permutación de mutaciones me da esta respuesta:
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Voy por la vida como sin ver, tocando y dejando, consiguiendo y al final de cada trayecto me cae sobre los ojos la sorpresa de lo obtenido, luego me descubro marcas de dientes y palabras que me han rasgado en el trayecto, de todo el recorrido solo consigo recordar, pero como si olvidara, una amnesia que puede perpetuarse.
Voy por la vida amando como las mujeres ciegas y no necesito una guía ni futuras advertencias.
Llevo en el cuerpo la gota exacta de veneno para renunciar en cualquier momento.
Voy por la vida amando como las mujeres ciegas y no necesito una guía ni futuras advertencias.
Llevo en el cuerpo la gota exacta de veneno para renunciar en cualquier momento.
A esta mujer que soy le gusta lavarse los dientes para fumar inmediatamente después, le gusta andar desnuda en frío, le gusta reírse a solas y es incapaz de romperse cuando debe. Y lo hace a la menor oportunidad, solo porque sí, porque si, sin motivos
Esta mujer que no sabe tirar la ceniza y se marea en los balcones después de fumar ese cigarro, el nuevo que le avisa y le guiña como un pequeño ojo de tantos que tiene la muerte. Ese cigarro que siempre parece el ultimo y que la enferma como tanta vida.
Esta mujer que no sabe tirar la ceniza y se marea en los balcones después de fumar ese cigarro, el nuevo que le avisa y le guiña como un pequeño ojo de tantos que tiene la muerte. Ese cigarro que siempre parece el ultimo y que la enferma como tanta vida.
Todo este frío sobre las manos. También para esto es la escritura, para calentarse las manos en las noches más frías, y en las noches que acontecen de repente en plena luz del sol, esos anocheceres que se presentan desde que amanece y le rondan a uno las pupilas. Este delicioso golpeteo sobre las teclas que parece una carcajada, una risa que destroza el cráneo y las manos, una risa que crea re-creando y borrando, un mundo escrito tan frágil como el cierto, pero con menos posibilidades de desaparecer, por haber nacido negado de existencia.
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