miércoles, noviembre 23, 2005

((((YO)))) también es una metáfora.
Iremos Creciendo, increcendo, precipitándonos, terminando. Como ya lo dijo el Griego, somos ¨como inciensos que según se consumen perfuman¨.
Siempre respirar es lo que se olvida, por eso el cese.
Pensar en las letras como el medium comunicador de los muertos. Como la gran invención de otra memoria.
No somos iguales a nuestra sombra, en ese sentido. Sin más.
Las imagenes actualmente no representan nada, sólo son en sí mismas; valen ontológicamente como imagenes, no en sustitucion de nada.
No hace frío pero llueve
Y algo muy denso,
muy agudo,
muy fuerte
le pasa a mi olvido.
Somos siendo la mitad
De la mitad
De otras mitades.
PRIMERA PARTE

I

Estábamos muertas de miedo
y horrorizadas de nosotras mismas, petrificadas

La Palabra Amor nos abría abismos en donde estaban los ojos
(y) balbuceábamos frases en todas las lenguas,
incluso en las inteligibles

y la palabra que abisma,
seguía abriendo canales, huecos, sexos, lacrimales;
caía reiteradamente sobre nuestras cabezas como lo atómico en Hiroshima,

y desde el sesgo del ojo contemplábamos lúbricas la ojiva nuclear

luego,

se detenía, y volvía a caer, esta vez, como la gota de agua que deshace la piedra.


(y) seguíamos muertas de miedo, en rictus y abismadas.


II

Estábamos inmersas en una lluvia de palabras
Y La Palabra Amor nos arremetía a dentelladas;
Gustosas contemplábamos la carne arrancada y
en justo intercambio, le sacamos los huesos,
uno a uno,hasta tener en las manos la espina dorsal y la traquea.


III


Seguíamos muertas de miedo
y la lucha con las palabras no terminaba,
desmadejadas, tuvimos ganas de quitarnos la otra ropa
que se llama cuerpo
y quisimos también, intercambiar nombres por números o formulas,
reír como hienas, dejar de llamarnos.
Pero, eso no funciono, y La Palabra siguió ganando la batalla.


IV

Entre los párpados empañados y el mundo de lo “real”
Nada era cierto, excepto el estremecimiento y la convicción
De que en nuestras cabezas la palabra MUJER se desdibujaba

SEGUNDA PARTE

Prodigiosamente oscuras,
así andábamos
Desarraigadas, con los senos al aire
(aquí la borrasca trae el nombre de las hijas de Ares)

Con el sudor frío corriéndonos temeroso por la espalda
Y los contornos inextricables

Prodigiosamente oscuras –he dicho-
Y también, pétreas, vestales, monosilábicas, abandonadoras, acechantes,
Concupiscentes, histriónicas, atronadoras, fuera de época, a-parametrales, bifidas, hablando la misma lengua, no el mismo idioma, férreamente abra(s)zadas.