viernes, mayo 18, 2007

Hoy es un día apacible, probablemente el último en bastante tiempo. Luego el frenesí, el brotar de las palabras, el incesante cambio de subir y bajar de aviones. Desde hace algun tiempo mis medios de transporte sólo son mis piernas y los aviones. Demasiado dispares, demasiado lejanos y en convivencia perpetua. Los aeropuesros huelen a enbalaje, a promesas de borrarlo todo. Pienso en los aviones como en cabinas de suicidio, es decir, la posibilidad de sepultarte en una maquina que vuela a velocidades descomunales, horas para dehacer y llegar a un destino siendo totalmente otra, por demas pulida, limpia, fatigada, sin bagajes, sin salidas, todo se vuelve entradas.

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