lunes, mayo 07, 2007

No sé si éramos 3 000, pero 2 000 sí que éramos. Hubo muchos fallos, pero por unas horas, sobre todo antes de llegar al sitio, hubo una atmósfera de reivindicación lúdica. Hordas y hordas de mujeres lesbianas viajando hacia una misma dirección.

Una vez allí, la ruptura de estereotipos y la creación de otros.

Hay algo inefable en todo ello (sin resabios de melancolia ni de romanticismo) algo tan cierto que me es dificil explicar.

1 comentario:

Óscar David López dijo...

Lo leo. Lo leo. Lo creo. Qué chido. Eso rockea como hay que rockear. Como debe ser la literatura, esta vida: desmitificadora y provocativa.


Besos,
Òudi-Ló