domingo, noviembre 04, 2007

Tengo dos minutos antes de que empiece a sonar el reloj. Lo he leído, lo he subrayado, con rotulador rojo. Sí, como si lo que me mueve tuviera que ser perpetuamente juzgado (con tinta roja: definitiva). Han pasado los dos minutos y el reloj está sonando ya. Aún no he dicho lo que he venido a decir. Decido robarle tiempo al tiempo (un minuto más no deshará el nudo dentro del estómago ni me hará levantarme para cambiar el disco que suena desde hace horas).

En fin, he venido a decir que lo he leído ayer. Lo he subrayado ayer. He venido ha decir que me descepcioné un poco. He venido a decir que de cierta manera también me embelecé. No he venido ha decir CIAO pero quisiera.

Ciao Verona, así se llama. El último cuento inédito de Córtazar. Aquí el inicio y algún fragmento que me conmovieron ayer a las 4 de la mañana.


FUE EN BOSTON y en un hotel, con pastillas. Lamia Maraini, treinta y cuatrro años (...) algunas mujeres llorarón en ciudades lejanas.
(...) lo que quiero decir, no ya que te amo porque eso lo sabes desde siempre y te da igual y no es noticia, realmente no es noticia allá donde estes amando a otra(...).
Córtazar, una vez más, para mí demuestra que no sabe hablar de mujeres ni por mujeres (tampoco creo que eso sea necesario, la ventiloquía no es meta). Pero me siento descepcionada, al igual que la primera vez que leí Rayuela, y la Maga me parecío un muñeco de ventiloquía caduca y románticamente machista. Todo el subtexto, una forma de decir que las musas son (o deberían ser) descerebradas. No personificarse, no opinar, no oponer resitencia al texto, dejarse penetrar (en todos los sentidos) ser atravezada, traducidas, interpretadas. Ser, en pocas palabras, la fantasía que un hombre tiene de una mujer.
En este cuento, pasa más o menos lo mismo, sigo viendo a un hombre hablando de amor, sigo viendo a un hombre hablando de un amor de hombre, corporalizado en un amor entre mujeres, veo al autor, veo sus obsesiones, veo la mano temblando y los silencios interminables, mientras trata de imaginar y decir como será ESO, el amor entre mujeres (en este cuento siempre inconsumado y combustivo). Sigo viendo a un hombre con su dolor, sus mitos y sus máscaras.

No hay comentarios: