miércoles, diciembre 19, 2007

El hombre (y cada vez tenga más dudas sobre sus determinaciones y su género) que vive en mi cabeza me dice que ¨hay mujeres capaces de convertir a un hombre a tráves de la pasión en algo santo¨. ¨No me importa¨, le digo. En verdad, no quiero lo santo, sino toda la carne, la simple, misteriosa y abierta carne. La santidad no servirá de nada, en donde todo cambia.

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