lunes, diciembre 17, 2007

No ser l@s mism@s, descubrir que las edades se vivan o no , se quedan. Se incrustan más allá de la cara, son más feroces. Más, incluso, que el lenguaje. Descubrir, a pesar de haberlo sabido siempre (en teoría todo es más fácil) que lo que se va no es progreso. Desenterrar el olor de los 16 años, tenerlo dentro, emanarlo en estas noches de nieve. Emanarlo en otras condiciones y otros ritos. Ya no el baño de especies, ya no el tiempo detenido, ni la media sonrisa y el hastío. Ahora sólo lo real, que es aquí la vóragine de letras que ante los ojos se estrellan. Ahora aquí, una vez más, escribir lo que no somos, escribir para oponer resistencia, para atrapar el segundo.Para que nadie piense (a pesar de la distancia) que hemos desertado.

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