martes, diciembre 25, 2007

Una navidad estupenda y triste. Estupenda por la convivencia no obligatoria, por la risa, la compañía autoelegida, el cariño, las redes afectivas más alla de los núcleos familiares. Unas navidades preciosas, donde me he sentido acogida y queridñisima. También una navidad triste, por el apego, por el arraigo, (todas mis raices flotando en la añoranza del líquido amniótico). La primera navidad fuera. La inagural y aún así la distancia no es suficiente como para que yo no sienta los brazos y el calor del allá, rodeándome.