sábado, noviembre 10, 2007

Ella emerge de la página,se situa en el centro. Mide 10 centímetros. Me mira fijamente y dice: Se acbo la comodidad para todos. No tengo el valor para tomarla y arrancarle, de un mordisco, la cabeza.
Me gusta que La-Mujer-de-las-dos-sonrisas este aquí, conmigo estos días.
(No puedo describir como ríe, no lo intento pero deberían poder verlo).
Sólo me aventuraria a decir: contundente.
Andamos, y el camino de tiempo parace muy largo. Volvemos con las piernas llenas de agua, con las uñas a medio pintar y/o rotas. Seguimos sonriendo, es decir, recordando. Hay tantos adjetivos para calificarnos, y vértigo ha sido uno de ellos. También podría ser un adjetivo la palabra llanto (estos días la gra ausente) que como todas las fobias basta que alguien la pronuncie para que parezca que nos nace.

miércoles, noviembre 07, 2007

Los nombres de la T.


"No más fal(l)os,
ni vía crucis,
no tachaduras en el centro de la boca".
El olvido dice demasiadas cosas.

martes, noviembre 06, 2007

"Una de las consecuencias del principio de incertidumbre de Heisenberg son las fluctuaciones cuánticas del vacío. Estas consisten en la creación, durante brevísimos instantes, de pares partícula-antipartícula a partir del vacío. Tales pares se desintegran rápidamente entre sí devolviendo la energía prestada para su formación. Sin embargo, en el límite del horizonte de sucesos de un agujero negro, la probabilidad de que un miembro del par se forme en el interior y el otro en el exterior no es nula, por lo que uno de los componentes del par podría escapar del agujero negro."

La ciencia, tan poética...

lunes, noviembre 05, 2007

No puedo escribir estos días, es decir: estos días son intrascriptibles. Estos días son. Encrucijadas.

[Las únicas rayas que me gustan son las del burro-cebra de Tijuana. Porque son falsas].
Imagen tomada de aquí: http://www.antinatura.blogspot.com/

domingo, noviembre 04, 2007

Tengo dos minutos antes de que empiece a sonar el reloj. Lo he leído, lo he subrayado, con rotulador rojo. Sí, como si lo que me mueve tuviera que ser perpetuamente juzgado (con tinta roja: definitiva). Han pasado los dos minutos y el reloj está sonando ya. Aún no he dicho lo que he venido a decir. Decido robarle tiempo al tiempo (un minuto más no deshará el nudo dentro del estómago ni me hará levantarme para cambiar el disco que suena desde hace horas).

En fin, he venido a decir que lo he leído ayer. Lo he subrayado ayer. He venido ha decir que me descepcioné un poco. He venido a decir que de cierta manera también me embelecé. No he venido ha decir CIAO pero quisiera.

Ciao Verona, así se llama. El último cuento inédito de Córtazar. Aquí el inicio y algún fragmento que me conmovieron ayer a las 4 de la mañana.


FUE EN BOSTON y en un hotel, con pastillas. Lamia Maraini, treinta y cuatrro años (...) algunas mujeres llorarón en ciudades lejanas.
(...) lo que quiero decir, no ya que te amo porque eso lo sabes desde siempre y te da igual y no es noticia, realmente no es noticia allá donde estes amando a otra(...).
Córtazar, una vez más, para mí demuestra que no sabe hablar de mujeres ni por mujeres (tampoco creo que eso sea necesario, la ventiloquía no es meta). Pero me siento descepcionada, al igual que la primera vez que leí Rayuela, y la Maga me parecío un muñeco de ventiloquía caduca y románticamente machista. Todo el subtexto, una forma de decir que las musas son (o deberían ser) descerebradas. No personificarse, no opinar, no oponer resitencia al texto, dejarse penetrar (en todos los sentidos) ser atravezada, traducidas, interpretadas. Ser, en pocas palabras, la fantasía que un hombre tiene de una mujer.
En este cuento, pasa más o menos lo mismo, sigo viendo a un hombre hablando de amor, sigo viendo a un hombre hablando de un amor de hombre, corporalizado en un amor entre mujeres, veo al autor, veo sus obsesiones, veo la mano temblando y los silencios interminables, mientras trata de imaginar y decir como será ESO, el amor entre mujeres (en este cuento siempre inconsumado y combustivo). Sigo viendo a un hombre con su dolor, sus mitos y sus máscaras.