miércoles, diciembre 05, 2007

ROMA

Recuerdo el naufragio
en donde ni los perros ni el mar.

Me recuerdo en el juego de los espejos
con el pelo en llamas y las manos temblorosas,
donde la cercanía del Otro se volvía una ecuación inversa
proporcional a mi repliegue, a tu huida.

Recuerdo,
(porque es en el redoble,
en los pliegues de la memoria,
donde esto existe),
el olor reciente de la carne.

Mi derrumbe enésimo, constante,
las botas chocando contra la Historia (el Vaticano)
los reconocibles fonemas extraños.

Me recuedo llena de furia,
aferrada al cuerpo de lo que no quiere irse.

Roma, el beso en la boca, el sello,
el primer fracaso,
como inicio la transatlantica metafora,
las piernas temblorosas
siguendote por los meridianos y las horas.

Si te pudiera contar Lo Lejano,
sería con estas palabras.
Sería en estas palabras. Aquí y Ahora.

Me acuerdo de tí, Roma,
imposible, inagural, estruendosa.
No hay tiempo suficiente y aún así la poesía...

¨Che ora sono uscito da un manicomio por la terza volta,
e da un terzo forzato distacco da te MAMMA MORFINA.
Che sono sicuro, que sono quasi sicuro, che fra non molto
potró riabbracciarti.

Che ore due e mezzo del 23 diciembre 1970 gente qui parla
del mio discorso, discorso che solo io ho fatto che solo
io e mamma morfina conosciamo, que solo io e lei
abbiamo portato avanti nel discoso di veritá nuove me
e per me (...). Como quella di due che cercano nelle camera
di lá qualcuno che si impersonifichi in lui.¨

Eros Alesi. Mamma Morfina.



(que cuando esto fue escrito ni tú ni yo habíamos nacido.
Sin embargo, las letras me hablan de ti, de la blanca bata
que a estas horas, seguro, te inyecta olvido.
Todo esto sólo para decirte que aquí, al igual que allá,
en nuestras cabezas sigue siendo Rockland o Italia)

¿Te acuerdas de los alveolos bajo los pies, las naranjas, las gárgolas y el té?

Me gusta que enuncies los días, que los segmentes, que los vuelvas filos, polvo, voladeras. Me gusta que todo ese decir, es decir presente continuo, es decir muchas veces los mismo, como en un loop, como en un recuerdo, como un micro-autista, como ver todo por una rendija. Me gusta que hables tan amablemente de los salvajes días, que los esperes frenética, con las piernas cruzadas, que los esperes frénetica mientras el pelo te crece y tú te resistes.

martes, diciembre 04, 2007

Cosas que nos faltaron

(lo que en realidad acaba con nosotras es patéticamente real e insospechado)

Podría enunciar la formula, la composiciñon exacta de hierro que no hubo en la sangre,
el estrés, la falta de respiración, la ambición por ser perfectas, la poca adicción al riesgo.

Podría ( y siempre que lo escribo en realidad escribo un parentesis, una epojé, un trastabilleo) atreverme a decir que en estos momentos pienso en ¨lo bello y lo triste¨de Kawabata.
De verdad, lo hago.
We shall built -he says-

I desagree.

lunes, diciembre 03, 2007

Es un rally,


soñar lo mismo es equivocarse.

Tú sabes, desde hace mucho, porque lo digo.

No estás ya en los puentes amarillos, pero la cantanta sigue allí, también sigue Bach y sobretodo: la fuga.

(Siete años, todavía no es demasiado tiempo)
¨Hic sunt leones¨

Extrañamiento y agrado, esta sensación al final del poemario ZIMBABWE, de Eduardo Padilla. Esta sensación, o algo parecido, sólo antes al tropezar con los libros de Mario Bellatín. Esta sensación de querer más sin que haya más, de no poder ni deber ni nada, y todo no al texto. El texto como lo más finito y la mayor encrucijada, el texto-poema como todo lo que no está, señalándolo.


(Eduardo Padilla. Zimbabwe. Ediciones el billar de Lucrecia, # 4, 2007)

domingo, diciembre 02, 2007

Esta mañana el Fantástico FEDERICO (AUBELE)

POSTALES
(del disco Gran Hotel Buenos Aires, 2003)

(Vocales a cargo de Gabriela Maiaru)

Buenos Aires...Buenos Aires..

Cuando estás el tiempo queda
y las luces brillan más allá,
el sabor de mil besos
que aún me hacen reír y hablar.

Nada más, nada queda
solamente tu risa en el bar,
postales que se suceden sin cesar.

Tu aroma
dulce melodía
aún tiene un lugar
el recuerdo que es donde todo sucede.

Nada más,
nada queda
solamente tu risa en el bar
postales que se suceden sin cesar.

Buenos Aires.. Buenos Aires..

Nada más, nada queda
solamente tu risa en el bar
postales que se suceden sin cesar.

Nada más, nada queda
solamente tu risa en el bar
postales que se suceden sin cesar...