miércoles, enero 30, 2008

Caramel

Y allí estaba Líbano y pensé en los ojos sonrientes de Kara y pensé , aunque no lo ví en ningún momento, en el rasgado verde que une y separa. Y Líbano sabía que yo lo veía y las mujeres sabias caminaban con pasos largos y seductores y decian a la cámara, mientras se maquillaban, que atrás de lo frontal de la guerra se libran muchas otras batallas, todas reales, ninguna televisada.

Ví también el hermoso pelo negro y la gustosa carne, ví la contradicción y el sufrimiento de ser un ente deseante, un ente para el deseo que no puede tenerlos.

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