martes, enero 29, 2008

Qué bonitas las palabras echadas al mar, que llegan y tocan y parece que las veo y parece que las tengo enfrente y parece que puedo sentir la epidermis, luego el músculo y también, por supuesto, el hueso y dentro de éste el tuétano. Algo tan alentador y tan dificil, algo bidireccional. Algo que me ha hecho descubrir que me gusta correr. Algo que tiene que ver con romper distancias y romper cuerpos. Algo que tiene que ver con el intercambio de móleculas (en los eléctrones está la magia). Algo para decirle a todas mis mujeres del aquí y del otro lado del Mar, que en el centro de la(s)guerra(s) y viviendo en apartamentos atravesados por líneas verdes que las quiero tanto,que algo que se parece al llanto aparece. Seguramente el mar que vive dentro.

No hay comentarios: