ANGELICA LIDDELL lo hizó de nuevo, ayer mientras observaba entre ojos desgajandose, La Pasión anotada de NUBILA WAHLHEIM.
Recuerdo mucho, pero soy incapaz de traerlo a las letras. Recuerdo sobre todo la mención de los ojos de los locos como tazones enormes de leche, recuerdo algo de ponerse una zapatos ultrapequeños y congelados. Recuerdo a los actores con las caras atrapadas entre asfixiantes medias, simulando cuerdas sobre la cabeza, repitiendo una y otra vez: ¿Por qué no me quieres? ¿Por qué no me quieres? ¿Por qué no me quieres?.
Recuerdo también el susurro constante. Yo podría vivir perfectamente sin verte.
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