miércoles, abril 02, 2008

DESCRIPCIÓN DE LAS MAÑANAS V

Estiro los brazos, (hay en todo esto un imago, algo que subyace , otro texto, una lengua por debajo de la lengua, una exaltación profunda, un deseo contradictorio y encontrado. Hay una vena que vuela hacia el pasado, que en realidad señala el retrofuturo. una vez más estoy atrapada entre mis deseos dobles) me levanto de un salto de la cama y me veo la espalda en la ventana, hay una marca, un gancho, un anclaje que es abrazo, tus dedos ceñidos como zarzas, como si mi epidermis fuera un lienzo. Sonrio. (Abro la ventana, hay poca luz, salgo al balcon y el cielo está de un azul oscuro que casi dan ganas, siento la furia del aire en el pelo, en el cuello, pienso en las sociedades farmacopornograficas, en que cada vez inventamos nombres más largos para señalar la complejidad de las cosas, para dar pistas, como si la complicacion del nombre enunciara lo complejo del fenómeno. Queremos que el medio siga siendo el mensaje, queremos que Austin siga vivo y siga diciendo y haciendo enunciados performativos. Enciendo un cigarro, aparece lo azulísimo). Salgo y enciendo un cigarro, aparece lo azulisimo y mi asco, me digo a mis espaldas que odio fumar, que me da asco, que si no fuera por el humo dejaria de hacerlo. Me digo a mis espaldas que marzo es un estado roto y continum, que espero abril porque me salva. (Reacciono como siempre ante la idea de ser ¨salvada¨, respondo que no necesito ser salvada, que no quiero ser decimonónica, ni sufriente, que no quiero autocomplacencia). Abril a las 5 de la mañana es un preludio hermoso.