miércoles, mayo 14, 2008

Nuevas Maculinidades


Ayer Lydia Cacho* volvió a poner sobre la mesa una discusión poco tocada (a pesar de ser fundamental y propuesta desde los años 70) la deconstrucción de la masculinidad por parte de los sujetos masculinos. Esta propuesta me pareció del todo interesante, no por novedosa, sino por la obviedad de su urgencia.

Me he sorprendido siempre con el hecho de que el feminismo haya tardado 150 años en regresar la pregunta sobre qué es una mujer, en pasar el balón al campo contrario y preguntar a la otra mitad del mundo: ¿qué es un hombre? recuerdo mi extrañeza desde el primer momento que llegué al feminismo, recuerdo también la pequeña decepción que sufrí cuando lei el segundo sexo y pensé: Beauvoir tiene razón, ¨On ne nait pas femme¨, pero me sentía truncada al ver que en ese libro se me decia (liberaba) que yo no era una mujer, que la mujer era una categoría discursiva inserta en un sistema de dominación, interacción y transacción determinada, y al mismo tiempo, no se cuestionaba la masculinidad. Las reflexiones de Beauvoir tenían sentido y eso era iluminador, sin embargo, yo me preguntaba: ¿y qué pasa con los hombres? ¿ellos sí nacen hombres?, ¿sí nacen construidos e inamomovibles?. La respuesta implicita a todo esto es que nacen legitimados.

Se sabe que alguien con poder y legitimidad dificilmente renunciara a ello. Se sabe también que es inminente e importantisimo que los hombres deconstruyan el modelo de masculinidad hegemonica que constriñe a una gran mayoria de mujers pero tambiñen de hombres. Se sabe que existen muchos sujetos masculnos que quieren/buscan/necesitan deslindarse de esos patrones arcaicos y opresores. Se sabe todo eso y se incita a ese cambio, se sabe tambien que eso es lo más favorable para todos.

No obstante, lo que no se sabe y debe reflexionarse es que la deconstrucción de la Masculinidad Hegemonica, puede llevar a la construcción de nuevas masculinidades que no resulten tan deseables (como los grupos sobre reafirmación de la masculinidad nacidos en los aós 80 en los Estados Unidos). Debemos estar consicientes de ello. Debemos también agregar que la incitación al cambio y a la creación de nuevas masculinidades es un arma de dos filos, ya que los resultados pueden ser imprevisibles y distópicos.

Por ello, es necesario que la deconstrucción de la Masculinidad y la creación de un plural de ésta vaya de la mano con la perspectiva de género y el feminismo, entendiendo a éste no sólo como movimiento social de mujeres sino como categoria epistemologica para la comprensión y creación de nuevas identidades (tanto femeninas como masculina) no distópicas. También tenemos que dejar muy claro que lo que sabemos de los géneros es muy poco y que regularmente contruimos la identidad del otro género desde clichés y estereotipos o bien desde proyecciones de la propia identidad y eso, a todas luces, no resulta en nada nuevo, puesto que no inventa categorias codificadas fuera de las dicotomíaas. Un hombre no es un mujer y viceversa, pero tapoco es un hombre. O una mujer tampoco es una mujer fuera del discurso que la/lo detenta como tal.

Finalmente, encuentro sumamente importante, como estrategia, el hecho de que los hombres se deconstruyan y se reinventen, busquen espacios para sí fuera de los limites fijados por lo patriarcal, por lo heteropatriacal. Considero que debemos descentrar el discurso de lo heteropatriacal.

C. Rey Ruiz reflexionaba ayer sobre la posibilidad de desestigmatizar los modelos de conducta de los homosexuales y revisar los logros en la reinvención de identidad que el movimiento gay ha proporcionado y puede proporcionar para una relectura de la identidad. Más allá de las prácticas y preferencias sexuales, el modelo gay representa una decosntrucción del pensamiento heteropatriacal y sexista. Por supuesto, no es la panacea, pero nos da referentes de que hay otras posibilidades interpretativas y de construcción/deconstrucción de la identidad fuera de las columnas de los génros y los sexos.

Cuando el mariquita y la bollera dejen de ser vistos y jusgados peyorativamente por atribuirles caracteristicas ¨exclusiva¨del género opuesto (y por ello denostados) seremos capaces de percatarnos que las caracteristicas ¨exclusivas¨de los sexos no existen como tales sino que pueden jugarse en una combinatoria que abrá las posibilidades a un nuevo discurso y acción. Así, las nuevas masculinidades no podran ser entendidas como nuevas si se desligan del feminismo y del movimiento gay


*Lydia Cacho. Conferencia Magistral sobre ¨Periodismo con perspectiva de género¨. La Casa Encendida. 13 mayo 2008. Madrid.