domingo, septiembre 28, 2008

Me encanta la sinceridad abrupta. Me gusta esa franqueza que tienen los que todavía no acaban de creerse nada, los que son tan jóvenes que aún se sorprenden y la sonrisa, y los dientes y esa luz en los ojos como de niños bajo el sol más inclemente y más hermoso. Eso, aquí en this City sangrienta y periferica, en this city militarizada y espectral, femicida. Merci Beaucoup tout le monde a Cd. Juárez.

1 comentario:

Rain dijo...

Lo has escrito desde una radical certeza.

Por eso, me digo, este amor a los niños, a sus universos en construcción...

Un enorme salute.