martes, octubre 21, 2008

Escucho a Miles Davis (encontrado también en la gaveta de hace mucho) de nuevo Pangea. Una y otra vez Gondwana. 43 minutos de musica ininterrumpida. Qué maravilloso el fluir del rito, que vibrante la improvisación. Allí en la negritud de África, el disco se descubre en su plenitud y yo me imagino rodando montañas abajo con un vestido de muselina morado.

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