jueves, octubre 02, 2008

--La guerra nace del hambre. No importa de qué. La guerra nace del hambre no importa de qué. La guerra.
Rocío Cerón. Imperio. pág. 72.




Mi hermana habla. Su voz siempre enérgica, sus ojos brillantes, el largo cuello y los pómulos altos, toda esa seguridad, todo ese destierro. La niña pequeña que incluso antes de saber hablar me defendía.Yo siempre he admirado la valentía de mi hermana, la fuerza, el temple, la resistencia, ese no quebrantarse ante nada, ese dolor intensísimo que no la rompe. Por eso hoy, que hablabamos mientras la comida familiar, me sorprendió cuando empezoó a hablar del hambre, cuando dijo cosas sobre un documental y una mujer que fingía cocinar una piedra en un cazo con agua, una mujer que fingía cocinar mientras sus hijos hambrientos esperaban y esperaban y, finalmente, desfallecian de sueño y hambre y ella (la mujer) decía a la cámara que esa era la manera en que ella se aseguraba de que sus hijos cruzaran hacia otro día, cruzaran con la promesa de la comida, con el deseo de que en el mañana sí, en el mañana.

Mientras mi hermana decía esto, observé como sus enormes y preciosos ojos enrojecian y se llenaban de lágrimas, como el nudo, nunca antes visto, se formaba en el centro exacto de su garganta, como la voz se quebraba, como no alcanzaba a entender por qué el hambre y por qué todo este derroche. Yo me dí cuenta de que el hambre a todos nos hace llorar. Yo supé nuevamente, que no podía perder los referentes, que el hambre sigue siendo el mayor genocidio de la humanidad, el mayor genocidio que seguimos permitiendo. Yo no puedo parar de llorar.

1 comentario:

Rain dijo...

Miss Violence, es lo terrible. Se puede decir: ¿qué puedo hacer si la desigualdad es un hecho consumado? pero no es cierto que sea irreductible. Cunando hay una conformidad con el mayor genocidio que es el hambre, es que el microfascismo se convierte en fascismo. Yo misma ¿qué hago?, ¿escribo este comment y nada más?.

Dirán que el ejemplo que has contado en tu post es un extremo y que la salida, debería ser que la mujer en vez de poner piedras en su olla, debería trabajar. Todo tan resolutivo, tran operativo, pero la realidad no es así. Lo arbitrario rige para los que en medio de los abismos sociales se hunden más y más.

¿Qué hacer? Siempre es posible hacer algo y más que algo.

Un abraxo.