lunes, octubre 13, 2008

Siempre esta conversación enmedio
de tu noche o de la mía,
el capricho de la coordenada,
que separa el día en lineas contrapuestas
que hace que nosotras nunca juntas
desde hace tiempo en las mañanas.

Te digo que extraño las mañanas,
esa manera en que tú dices cosas mediodormida,
ese pedir permiso al sueño para abandonar,
tu aroma en mi espalda,
tu pelo que nunca revuelto
y mi asombro ante la ventana sin cortinas,
mi sonrisa sin pudor,
mi cuerpo que en tus manos, el tuyo.

Te digo que extraño tanto las mañanas
que no las menciono.

Hago una pausa, una epojé del habla
para que otra vez empiece el recuento
y el deletreo milimetrico de la luz en tus comisuras,
de la fuga de las horas,
de la cama deshecha,
para que una vez más la descripción de las mañanas.

1 comentario:

Criatura dijo...

Ahora debe ser temprano para tí: la mañana. Mi deseo se encuentra en el centro de ese extremo que es la mañana. 9 horas de distancia como 9 islas, como la isla repetida 9 veces. Como tú dijiste una vez " tu casa es un punto rojo en el mapa" que parpadea, parpadea, parpadea.