
Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
viernes, julio 25, 2008
jueves, julio 24, 2008
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
Vladimir Navokov.Lolita.
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Aparecen las palabras en el margen izquierdo de mi cabeza.Un recuerdo negado, un recuerdo a punto de ser. Tu nombre espectralmente penetrando. Tú rodando. Las cifras de tu nombre, las silabas que son años. La desandadura y este repliegue que hace que no te vea, que no te vea y que aún persitente sigas en el sitio en que te me escapas. 1983.
Mi vida se rige, en un nivel muy inconsciente y pulsional, por los olores. Desde el principio, en la infancia primera cuando la vista no era o cuando era completamente otra cosa a lo que la realidad representaba, me aferré a seguir las huellas y el rastro del mundo por sus aromas.
Hay algo de inclasificable en lo que quiero decir, algo que se niega a darse en las palabras. Sin embargo, para mi, como para Proust y para tantxs otrxs, la memoria es fragancia. Por los aromas he decido en alguna ocasiones el giro siguiente de mi vida, hay aromas que me repelen y otros que son imanes.
Hay algo de parafílico en que yo decida la amistad por el olor de unas pestañas, en que yo me deposite en el fondo de un cuerpo por el aroma del aliento, en que yo me estremezca en las noches de verano al pasar entre el verdor de las plantas.Algo que no puedo explicar, en que yo rehuya y desconfie de las mujeres que huelen a maderas y flores exóticas, en que yo sepa exactamente que aroma combina bien con cada piel, en que yo sepa las palabras almizcle, musgo, ylang-ylang.
Algo violentamente sexual en el olor de los cominos, en el aroma de las gelatinas.En que mis piernas tiemblen al oler una nuca, en que yo camine por Berlín y ésta se me entregue en todo el esplendor de su aroma.
Por el olor yo sé cuando un cuerpo es mi casa.
Hay algo de inclasificable en lo que quiero decir, algo que se niega a darse en las palabras. Sin embargo, para mi, como para Proust y para tantxs otrxs, la memoria es fragancia. Por los aromas he decido en alguna ocasiones el giro siguiente de mi vida, hay aromas que me repelen y otros que son imanes.
Hay algo de parafílico en que yo decida la amistad por el olor de unas pestañas, en que yo me deposite en el fondo de un cuerpo por el aroma del aliento, en que yo me estremezca en las noches de verano al pasar entre el verdor de las plantas.Algo que no puedo explicar, en que yo rehuya y desconfie de las mujeres que huelen a maderas y flores exóticas, en que yo sepa exactamente que aroma combina bien con cada piel, en que yo sepa las palabras almizcle, musgo, ylang-ylang.
Algo violentamente sexual en el olor de los cominos, en el aroma de las gelatinas.En que mis piernas tiemblen al oler una nuca, en que yo camine por Berlín y ésta se me entregue en todo el esplendor de su aroma.
Por el olor yo sé cuando un cuerpo es mi casa.
martes, julio 22, 2008
lunes, julio 21, 2008
El habla es un acto íntimo, el más intimo que conozco. Develarse sin más herramientas que la historia sucediendo entre sonidos. La voz saliendo es estruendo sobre el pecho, crujido, hecatombe. Ayer leí que las palabras no son como los perros, pues no puedes silbarles para que vuelvan. Las palabras no son como los perros, pero muerden igual.
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