Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
sábado, agosto 30, 2008
Tener miedo es como ir al mar de noche. Como un mar en la noche. Como sentir el primer mordisco de las olas y ser incapaz de ver nada o de retractarse. Tener miedo es también como ir por primera vez a una mujer y fracasar. Como el tamborileo del corazón que se parece a la envestida. El mar de noche me pasa muchas veces, el miedo no.
viernes, agosto 29, 2008
El cielo es pura horizontaliad. La verdadera noticia de que estoy en la latitud 32 me la da esa horizontalidad, el hecho de ver el cielo es como ver siempre el mar, inmenso y horizontal, extendiéndose más allá de lo ininteligible, pero simpre sobre el costado, cambiando la versión vertical, la aversión y el vértigo de lo vertical.
El cielo es pura horizontaliad. La verdadera noticia de que estoy en la latitud 32 me la da esa horizontalidad, el hecho de ver el cielo es como ver siempre el mar, inmenso y horizontal, extendiéndose más allá de lo ininteligible, pero simpre sobre el costado, cambiando la versión vertical, la aversión y el vértigo de lo vertical.
miércoles, agosto 27, 2008
martes, agosto 26, 2008
domingo, agosto 24, 2008
Será la única vez (la primera)
que yo hable de cuando no había luz,
de cuando el quinqué sobre la mesa,
de cuando no había agua,
de cuando rodábamos montaña abajo dentro de un barril,
de cuando el fango hasta la cintura,
de la risa.
Será la única vez
que yo diga que viví en el siglo XVIII
en pleno siglo XX.
Que yo admita que las letras eran una casa
y no una circustancía.
Será la primera y la última,
porque conforme escribo
estas letras-arrepentimiento
se están negando.
que yo hable de cuando no había luz,
de cuando el quinqué sobre la mesa,
de cuando no había agua,
de cuando rodábamos montaña abajo dentro de un barril,
de cuando el fango hasta la cintura,
de la risa.
Será la única vez
que yo diga que viví en el siglo XVIII
en pleno siglo XX.
Que yo admita que las letras eran una casa
y no una circustancía.
Será la primera y la última,
porque conforme escribo
estas letras-arrepentimiento
se están negando.
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