DESCRIPCIÓN FENOMENOLÓGICA DEL OBJETO III
Me acerco. Me acerco más. Me acerco hasta que ya no puedo reconocer lo que el ojo elije, hasta que la pupila se abre inmensamente sin dejarse cegar por la luz anaranjada. Entonces, antes de aparecer en la conciencia, aparece en el temblor de los ojos, en la emoción reinarte de no saber qué se observa pero sucumbir de cualquier modo ante ello. Las pestañas-abanico empiezan a aletear, hay una humedad y un sabor. Existe un juego en correr el riesgo de que el ojo sea devorado por la boca, todo eso antes de la conciencia, antes de que las constelaciones sean reconocibles y el ojo se cierre.