domingo, mayo 23, 2010

De un modo, casi evidente, caigo en cuenta que ser una mujer fronteriza incluye (o incluso presupone) mi disidencia sexual. El espacio en el que he crecido y mi sexualidad son dos enclaves interconectados y reciprocos, dos intersecciones que me emparenta con las heterotopias de la desviacion foucoultianas.

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