sábado, mayo 29, 2010

La otra noche observé el cielo más bonito de mi vida. Una parvada de nubes cruzándome las retinas, el azul profundo dinamitando el ojo (esa contrucción de luz , nervios y humor vítreo) junto a unas nubes naranjas y momentáneas. Uno de los paisajes efímeros que se guardan en mi memoria selectiva.

1 comentario:

A. dijo...

el cielo nadaba por encima de nuestras cabezas
riendose de la realidad y el tiempo
era un desierto y era un mar

maravilloso espectaculo para recordarnos lo bello