jueves, mayo 27, 2010

Un día frío y caprichoso. Esa forma del viento que se vuelve espacial y se instala en los huesos. Estoy serena y desbocada al unísono. Releo, me sumerjo en los mares de tinta.
Sobre esta frase se posan mis ojos: "Love calls me to places I would not ordinarily go." (Bell Hooks). Abro el libro blanco, el libro de Virginia Villaplana, este acto siempre me produce calma y compañia.
He leído muchas veceseste libro, ya sé que en él se guardan sacudidas internas, estrepitosos paisajes, inteligencia geopolítica, nomadismo, mapas que se quiebran y un hermoso travelling por los caminos de la memoria y las venas que son inextrincables.
Releo:

El placer del antagonismo
en la escritura nómada.
Los largos días de asfalto apilados
en las venas de metal descansan.

La escritura silenciosa
Liqua tu deseo de hiedra líquida
y no permite
que ninguna aguja te toque.

Ahora te encuentra
este placer de antaño:
Ce sexe qui n'en est pas un.

Di que deseabas no establecer tu nombre.
Tal vez deletrearlo
en otras lenguas antiguas
con grafías de barro.

Di que traerás hasta aquií
toda la memoria transitiva
de los muertos mediterráneos,
hasta aquí.

Dime que no te has hastiado
de esperar sentada
las estaciones enteras,
mientras no estuve a tu lado.

Dime que llenarás mis manos
de alquitrán melodramático
e intuirás los caminos nocturnos.

Dime que no cambiarás las cosas de orden.

No estabas,
no estabas.

J'aime a toi
--Virginia Villaplana. Zonas de Intensidades. Cuatro secuencias filmadas sobre la memoria y el sexo. Aconcagua Publish. Madridd, 2008. Pag. 09.

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