lunes, junio 21, 2010

Algunas notas a partir de la sesión sobre FEMINISMO POSCOLONIAL impartido por Maggie Smitt en el curso sobre Feminismos, llevado a cabo dentro de NOCIONES COMUNES. Para ver la sesión en versión Streaming pinchar aquí


A finales de los años 70 y sobre todo en la década de los 80 hubo una seríe de voces e insurrecciones desde los espacios y sujetos perifericos pertenecientes a las excolonias (mujeres no occidentales) que lanzaron una crítica al feminismo blanco, burgués, occidental. Sin duda estas críticas buscaban desafiar al modelo occidentalista y sus representaciones sobre las mujeres de otras geopolíticas, lo cual era pertinente en sus contextos.

Sin embargo, esta crítica e insurrección desde los otros feminismos (llamados de ¨color¨) sigue siendo pertinente en espacios donde la colonización y sus efectos no han sido superados, sino por el contrario esta colonización histórica se auna a una nueva colonización o recolonización económica, en donde se reconquistan los espacio ex-coloniales pero también se colonizan otras culturas que historicamente pertenecian a las de los colonizadores que en estos momentos han devenido colonias economicas y donde el proyecto de sus Estado Nación han devenido en Mercados-Naciones. Ante dicho panorama es innegable que las herramientas críticas desarrolladas y propuestas por las feministas de las excolonias (sobre todo de la India, el Caribe y las excolonias francesas) son de una utilidad tremenda para tratar de descifrar el contexto actual, sin embargo, el uso de estas herramientas críticas no debe hacerse desde la total reificación de las diferencias y una neoexotización vicaria ante ellas.

Por el contrario, uno de los elementos medulares del Feminismo Poscolonial es precisamente su demanda de la creación de un conocimiento y una práctica situada geopoliticamente que parta del contexto especifico y de lo local.

Los horizontes de sentido posibles creados por estas críticas desde los otros feminismos deben ser retomadas desde una posición también crítica ante las alianza perversas que se hacen bajo la etiqueta de ¨discursos de los margenes¨en la cual puede integrarse casi cualquier cosa y pudiendo derivar en la creación de alianzas distópicas que no beneficien en la contrucción de un común no violento o meramente opositivo pero no transformador.

Uno de los retos de los feminismos actuales es tener conciencia de su geopolítica y tratar de fraguar respuestas ante dos cuestiones fundamentales: ¿Cómo crear un común activo que no parta sólo de la comparación de la diada privilegios/anti-privilegios reproduciendo con ello la producción de lo que es el Otro?, visibilizar el cómo sigue funcionando el discurso colonial en la actualidad.

Otro punto medular es que tengamos claro que enaltecer las resistencias no debe ser el fin último de estas resistencias, evitar la tentación acomodaticia de regocijarnos en la resitencia como mero concepto y en lugar de ello, seguir desarrollando acciones continuas para evitar la idealización y el anquilosamiento.

También hay que dejar claro que la no idealización de los márgenes y los transfronterizo no implica que se les debe obviar como si fueran una realidad superada, puesto que no lo son y deben ser leidos en su acumulación de interseciones y complejidades agregadas por el contexto global. Estas realidades no deberán reducirse a un coto de conocimiento dentro del Capitalismo Académico que domina en los sistemas de pensamiento y en los centros de producción de conocimiento.

Otra de las herramientas fundamentales de los feminismos poscoloniales es el cuestionamiento que abren sobre el hecho de qué puede ser leído como político. Poniendo sobre la mesa la dificultad de leer entrelíneas, en una ¨hermenéutica del silencio¨ que puede crear falsa conciencia sobre las realidades a retraducir y que pueden devenir en una suplantación de voces. Así, los feminismos poscoloniales ponen de frente a la razón occidental con el problema de politizar lo cotidiano que no ha sido valorado o suficientemente politizado por los movimientos sociales izquierdistas.

Finalmente, el uso de herramientas conceptuales y de metodologias de lo cotidiano para politizar el contexto desde un sitio distinto al trazado por la política tradicional, desarrollado y aplicado por las feministas de las ex-colonias, sugieren que en nuestras alianzas no perdamos de vista la concreción de un proyecto ético-político que vuelva a llenar de contenido los conceptos de: política, justicia, no-violencia económica, que han sido vaciados de contenido por las alianzas de la economía global y el conservadurismo a través de lo ¨políticamente correcto¨.

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