jueves, junio 03, 2010

DF

Caía la lluvia. Era Verano. La lluvia nos mojaba el pelo y la risa, los zapatos. La lluvia nos mojaba todxs por dentro/fuera. Eran las horas del amor y del sexo. Un número y una calle repetida por tres en la Ciudad más grande y bárbara del mundo. Yo paseaba contigo (que eras muchxs) de la mano. Yo me perdía en aquel espacio trazado por dédalo. La lluvia caía como tibio té sobre los cuerpos. En aquel entonces me hacian feliz las mordidas como besos, las mareas en la cama y el desconocimiento.

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