viernes, junio 04, 2010

DF
(Variación)
La lluvia nos mojaba el pelo
y la risa los zapatos.
Empapadxs desde las visceras
hasta el afuera.
Esas eran las horas
del amor y del sexo.
Un número y una calle repetida
(eramos tres)
en la ciudad más grande
y bábara del mundo.

Transeuntes del espacio trazado por Dédalo
que nos colmaba el sexo con té tibio
que nos incrustaba el cuerpo
con mordidas como besos
con mareas en la cama hasta el desconocimiento.

Nos reconstruimos los cuerpos
de veranos,
saliva,
piel
y huecos.

Nunca volvimos a ser tres.
Nunca volví.