martes, junio 15, 2010

El dubitativo malestar, no desde allí, no esta escritura, ni esta mano que tiembla y barre sobre las letras. No el ostracismo y su ceguera y las mil y dos mil y tres mil formas de decir patriarcado y sostener alfileres en la punta de la lengua. Esa forma atroz de sobrevivir y pintarse los labios mientras sonries y el iris se vuelve agua sin presa. No desde el temblor y la duda, sino como una recitación donde conviven las propiedades que construyen un kalashnikov y las ventajas del zapping. La recitación de etiquetas, la resisgnación. Saber alfabéticamente de faltas y sobreproducción. El discurso que falta y la constatación del principio de realidad por medio de una ventana a treinta metros sobre una ciudad con cielos inmensos y nubes que activan una parte del cerebro y sus miedos. Escribir es situarme en otro sitio.

2 comentarios:

Patmos dijo...

muy buena la parte que habla sobre como se delinea, "se delinea maquillando sus miedos", hay una canción que me gusta, no sé si la has oído, te invito a quelo hagas, es agradable es de Aterciopelados- El estuche.

Sigue así, reverlde revolucionaria, pero no reaccionaria!! =0)

Miss Violence dijo...

Patmos: que bueno leer tus comentarios. Me alegra que te guste como escribo.

La canción de El Estuche, la conozco, de hecho me gusta mucho la música de Los Aterciopelados.


Saludos y seguimos leyéndonos.