lunes, julio 19, 2010

Algunos días de este verano parecen invierno, no por el frío sino por los huesos que tiemblan y los ojos que se vuelven lagos sin presa. Estos días aprendo, aprendo que unx se puede volver irreconocible para sí, se puede contradecir, se puede incluso pensar que nada volverá a ser igual y al final sigue sientiendo que algo luminoso aletea en el horizonte del pecho.